3 de Marzo: “Día Internacional de la Audición”, cómo detectar y tratar a tiempo la hipoacusia súbita por estrés

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March 3: “International Hearing Day”, How to detect and treat sudden hearing loss due to stress in time.

Se trata de la pérdida auditiva debido al colapso de los vasos sanguíneos que irrigan el oído. Su incidencia es de 5 a 20 por cada 100 mil habitantes. Especialistas aseguran que aumentaron los casos en pandemia.

Sabemos que el estrés es un factor de riesgo determinante para las enfermedades cardiovasculares y neurológicas. También lo es para la pérdida auditiva. A la hipoacusia súbita por estrés, la sufren cada vez más personas, sobre todo adultos. Especialistas en otorrinolaringología aseguran que los casos aumentaron con la pandemia. Actualmente, afecta a entre 5 y 20 personas por cada 100 mil habitantes y no distingue géneros.

La hipoacusia sensorioneural -mayor a 30 dB de pérdida en al menos tres frecuencias consecutivas-, se desarrolla en un período de horas o en menos de tres días. Debe diferenciarse de la sordera rápidamente progresiva, que es la pérdida auditiva que ocurre en un lapso superior a las 72 horas. La principal causa es el estrés.

Con Bienestar habló sobre este tema con la otorrinolaringóloga Margarita Acosta (M.N. 81.317), quien explicó: “Hay mucha hipoacusia súbita ahora en pandemia. Se ven más casos ya que está producida por estrés y eso generalmente colapsa los vasos sanguíneos que irrigan el oído. Los síntomas que se manifiestan son un zumbido importante o ruidos agudos, que se llaman tinnitus, sumados a la pérdida auditiva”.

“Se trata en forma aguda con corticoides, en dosis bastante altas, para tratar de desinflamar la zona del oído interno. También, se le pide al paciente que haga reposo, que esté bien oxigenado. Se suele hacer una resonancia del oído y se va monitoreando con audiometrías semanales para ver la evolución. En general, la mitad de los pacientes responden favorablemente y se recuperan. El otro 50% no recupera la audición y queda con una secuela de pérdida auditiva y de tinnitus persistente. Por eso, la detección temprana es muy importante”, precisó la especialista.

Acosta señaló que en los casos donde se constata que la pérdida auditiva es irreversible, el paciente pasa a ser candidato para el audífono. Lo más común es que se dé en personas de entre 40 y 50 años. “Cuando aparece esta patología, hay que descartar que la persona no esté haciendo un ACV y que por eso haya perdido la audición”, alertó.

El estrés y la pérdida auditiva.

Vivimos en la era del estrés crónico. En un mundo donde todo pasa velozmente, con menos tiempo para el descanso y la relajación, los problemas de salud se agravan y son cada vez más numerosos. Nuestro modelo de sociedad conlleva un alto nivel de exigencia y eso provoca que el cuerpo y la mente soporten mucha tensión. Nadie quiere vivir con estrés, sin embargo y debido a muchos factores, es probable que alguna vez en la vida suframos sus consecuencias.

Sabemos que el estrés acumulado interfiere en el sueño hasta el punto de que podemos padecer de insomnio, nos puede provocar una baja en el rendimiento laboral, interferir en nuestro carácter, en nuestra salud mental y en las relaciones familiares. Pero lo que quizás nunca imaginamos es que el estrés y la hipertensión están relacionados con la pérdida auditiva.

El estrés perturba la circulación sanguínea en todo el cuerpo. Cuando el cuerpo responde a ese estado de tensión, la producción excesiva de adrenalina reduce el flujo sanguíneo a los oídos, lo que afecta la audición. Sin un flujo sanguíneo constante, las células del oído se dañan o incluso se destruyen, pudiendo causar pérdida auditiva inmediata.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, el estrés a largo plazo es perjudicial para la salud. Es un gran riesgo ya que debilita el sistema inmunitario provocando múltiples patologías entre las que destacan: ataques de ansiedad, dolores de cabeza, migrañas, presión arterial alta, diabetes, problemas gastrointestinales y otras más como la pérdida auditiva.

Muchos estudios avalan esta tesis. Por ejemplo, desde el Instituto Karolinska de Estocolmo, un grupo de investigadores realizó una investigación al respecto. Desarrollaron un cuestionario, mediante el cual le hicieron a los participantes de la encuesta 120 preguntas sobre cómo reportarían el estrés relacionado con su entorno laboral psicosocial, ambiente laboral físico, estilo de vida, salud física y mental.

Los investigadores también les hicieron tres preguntas sobre su salud auditiva, centrándose en el tinnitus y la capacidad de escuchar conversaciones normales. Finalmente, descubrieron que los encuestados que informaban sobre el estrés relacionado con la falta de sueño y la mala salud, tenían más probabilidades de quejarse de tinnitus y pérdida auditiva.

Tinnitus y pérdida auditiva.

El tinnitus a menudo se puede asociar con la tensión emocional y el estrés. Se trata de escuchar un zumbido o ruido sin un estímulo externo y es a menudo una señal de advertencia temprana de pérdida auditiva. En un estudio realizado en la Universidad de Minia en Egipto, solo 25 de cada 100 pacientes con tinnitus informaron niveles normales de estrés. La mayoría de los pacientes tenían al menos niveles de estrés de leves a moderados o de severos a extremos. Otro informe, realizado por S. Herbert, encontró que aproximadamente el 53% de las personas con tinnitus dijo que sus síntomas comenzaron o empeoraron en un período estresante de sus vidas.


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