“Intendente, la fiesta del pescado ya pasó, es momento de gobernar y encarar las prioridades de los vecinos”

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“Mayor, the fish festival is over, it’s time to govern and address the priorities of the neighbors”.

* Por Juan Ignacio Olano.

El tema de la falta de provisión de agua potable desnudó -para muchos gualeguaychuenses- a la gestión del intendente Piaggio respecto de los problemas estructurales que padece nuestra ciudad.

De hecho, atravesamos la peor crisis al respecto que se tenga memoria. Miles de vecinos de distintos barrios han tenido que padecer hasta un mes sin ese elemento esencial producto de una pésima previsión municipal, ya que la sequía que se atraviesa fue anunciada hace un año.

Y también vale la pena recordar que, en 2023, la ciudad cumplirá 16 años ininterrumpidos de kirchnerismo, mostrando claramente un fracaso rotundo en la resolución de uno de los temas y derechos esenciales de sus habitantes: al agua potable.

Con el problema arriba de la cabeza, concreto, real y presente, desde la comuna recién se acuerdan de encarar obras (nuevos filtros) para ampliar un 20 % la producción de agua en la planta potabilizadora. En el mismo sentido se habla de nuevas perforaciones para mejorar el caudal en algunos barrios.

Sin duda alguna, vale preguntarse ¿Otra vez, en pleno verano y con escasez de agua se acuerdan de licitar? ¿No se pudo prever antes? ¿En qué pensaba el intendente a la hora de marcar las prioridades? ¿Tanto encandila el escenario de la Fiesta del Pescado y el Vino que hasta que no se realiza no se piensa en otra cosa?

Como corolario, tristemente la ciudad fue noticia a nivel nacional por la escasez de agua. Un papelón sin antecedentes. Para colmo, la misma gestión municipal que no se interesó porque la gente tuviera agua potable en sus domicilios y en el marco de una situación sanitaria y económica de enorme complejidad, aplicará un incremento del casi 60 % en las tasas municipales, entre las cuales hay aumento también en la de Obras Sanitarias. Otro aumento que también se dará, según las estimaciones de la propia gestión, es el empleo público: 46 nuevos empleados ingresarían durante el año a la Municipalidad. En resumen, a peor servicio, mayor carga tributaria.

Otra de las cuestiones estructurales que el intendente no tiene ni la voluntad ni la decisión política de resolver es la modificación del monto mínimo en la sobretasa de Comercio que no se actualiza desde 2011, provocando enormes perjuicios para la actividad y vulnerando el espíritu de la medida.

Esto constituye la lógica de desprecio absoluto por lo privado propio del gen Kirchnerista; el intendente se sirve de los tributos que la industria y el comercio aportan, pero son invisibles a la hora de políticas que las promuevan. Así, según el presupuesto elevado al HCD, prevé recaudar alrededor de 750 millones de pesos por Tasa de Inspección Sanitaria Higiene Profilaxis y Seguridad (usualmente conocida como Tasa de Comercio), transformándose en el sector productivo local más importante a la hora del aporte al Estado municipal.

Continuando con algunas de las cuestiones que merecerían atención por parte del intendente, se puede mencionar también el pésimo estado del acceso sur “Padre Luis Jeannot Sueyro”, hecho que configura un potencial peligro para la seguridad y vida de personas que lo transitan.

Una ciudad que se precie de “turística” no puede presentar un acceso en un estado lamentable como en la actualidad, máxime que éste ingreso es la primera imagen que se obtiene por parte de todos aquellos que nos visitan. El mal estado de la trama vial es una omisión de planeamiento y previsión, lo que ha llevado a la falta de planificación y de presupuesto para su mantenimiento correspondiente.

Si de tomar cartas en el asunto se trata, podemos agregar la necesidad imperiosa de que se abandone el relato y se ponga manos a la obra con el Ecoparque, ya que hoy no es más que un gran basural a cielo abierto, con enormes deficiencias. Es grave que se tire casi todo tal cual llega a los piletones.

Sabemos que han existido incendios y se tira metales y vidrios, entre otros elementos con enormes probabilidades que existan filtraciones al terreno y se esté contaminando. A eso debemos agregar que se recicla menos del 5 % de lo que se debería y que no se cumple con la Ordenanza N° 11.956/2015 sobre prohibición de uso de bolsas de polietileno en la ciudad.

En definitiva, hemos marcado sólo un puñado de deficiencias para poner blanco sobre negro respecto de las inmensas falencias de una gestión que, obviamente, ha realizado cosas buenas, pero viene fallando en los temas centrales de la ciudad, equivocando las prioridades.

Porque será muy linda la Fiesta del Pescado, pero vaya paradoja, la hacemos en una ciudad sin agua. No es aceptable que, durante mucho tiempo, sea lo único que cruza por la cabeza del intendente. Desatender las obligaciones como Estado, que son derechos de los vecinos, en pos de los artificios de un evento musical es no entender que es un servicio básico o un derecho humano (el agua potable lo es) que merece ser priorizado.

Hoy los espejitos de colores les ganan a las necesidades elementales y el relato a la realidad. Esconder o maquillar la ciudad real es posponer el desarrollo, demorar las soluciones y someter a los vecinos a la soberbia y los caprichos de una gestión que cree que con asistencialismo y eventos populares se reversiona la fórmula romana de “pan y circo” que tanto rédito dio en la antigüedad, pero que tanto denigra y empobrece a nuestra gente.

(*) Juan Ignacio Olano es concejal de Juntos por el Cambio.


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