El organismo sanitario exige mayor transparencia a Moscú frente a versiones contradictorias, mientras la Unión Europea, Estados Unidos, China y Mongolia siguen de cerca el caso.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ofreció asistencia técnica a Rusia para determinar el patógeno exacto que provocó la muerte de una trabajadora en un laboratorio científico de la región siberiana de Irkutsk. El suceso, que se investiga como un probable caso de peste neumónica, activó la alerta en la comunidad internacional ante el manejo reservado de la información por parte del Kremlin.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, confirmó que Moscú sostiene haber cumplido con todos los protocolos sanitarios internacionales. Sin embargo, instó al gobierno ruso a compartir datos con transparencia para esclarecer las inconsistencias en los reportes. La versión oficial de Rusia indica que se desplegó un cerco epidemiológico, se aplicaron medidas de control y los contactos de la víctima permanecen bajo seguimiento médico, sin que se hayan registrado contagios adicionales ni presencia de patógenos peligrosos.
Hermetismo e información contrapuesta.
Dentro del territorio ruso, la palabra «peste» fue excluida de los discursos oficiales tras haber sido utilizada únicamente por el gobernador de una provincia vecina a principios de mes. Diversos medios de comunicación debieron retirar noticias redactadas previamente, incluidas aquellas que informaban sobre la apertura de investigaciones penales por infracción a las normas sanitarias.
A pesar de que medios independientes y residentes locales denunciaron la imposición de cuarentenas en instalaciones hospitalarias, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, catalogó dichas versiones como falsas y negó tajantemente la muerte de un segundo paciente.
Repercusión en la comunidad internacional.
El Comité de Seguridad Sanitaria de la Unión Europea abordó el caso debido a la escasez de canales directos de diálogo con el Kremlin. Desde la Comisión Europea señalaron que la OMS ha transmitido la escasa información recabada y continúa demandando precisiones a Moscú. Si bien los organismos europeos aclararon que no existen evidencias de transmisión comunitaria ni continuada entre personas, ratificaron que mantendrán la vigilancia sin asumir riesgos innecesarios.
Gobiernos de países limítrofes y potencias como Estados Unidos, China y Mongolia presentaron consultas formales ante el gobirno ruso para evaluar el alcance de la situación. Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump descartó la hipótesis de un arma biológica, aunque trazó un paralelo entre la reticencia de Rusia a divulgar detalles y la falta de información brindada por Pekín en los inicios de la pandemia de COVID-19.
Redacción: Nova Comunicaciones.


