Nova Editorial: sigan mirando para otro lado, sigan negando que en “Gualeguaychú no”, abunda la comercialización de drogas, los hechos están a la luz

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La loca temática de la negación ante el flagelo del Narcotráfico pareciera ser un platillo favorito de las autoridades ante la preocupación de nuestra sociedad, la negación como punto central a hecho avanzar a pasos agigantados a las bandas que operan con total impunidad y libertad en diferentes barrios y zonas de nuestra ciudad de Gualeguaychú.

Nova viene denunciando públicamente diferentes puntos de comercialización y consumo de drogas, no es necesario que nuevamente lo demos a conocer, todo el mundo lo sabe, aún las fuerzas Federales como así también la policía de Entre Ríos. Y se sobre entiende que también la Justicia tiene conocimiento de una realidad palpable que nos ha invadido a muchos vecinos de bien, de trabajo, de esfuerzo, que ven a diario, es decir todos los días los Kioscos de drogas, consumidores que entran y salen comprando drogas.
En tanto estamos muy agradecidos a cientos de lectores de nuestro medio que se han animado a denunciar por diferentes líneas de comunicación, pero pareciera “que esto no” alcanza, que no basta, que no hay intención alguna de tomar la problemática y solucionarla desde la raíz, hablamos si desde el fondo del problema, estamos cansados de leer y ver cómo perejiles son detenidos y vuelven a recuperar la libertad, queremos que realmente se haga algo, esa es la expresión correcta de una sociedad que está pidiendo tanto a políticos, justicia y policía “ ACCIONEN”.
El silencio de los responsables de nuestra seguridad llámese Estado, Poder Judicial o Legislativo abre un gran interrogante en la comunidad de desconfianza, dudas y temores.

¿Hasta Cuándo ?…

Esta realidad no escapa a ningún joven de nuestra ciudad ya que están expuesto a los vendedores que continuamente realizan la oferta a plena luz del día, cómo si esto fuera poco siguen operando con total impunidad .Según las investigaciones de nuestro medio aumentó la oferta de drogas y ésto implica que ya la ciudad de Gualeguaychú dejó de ser un lugar de tránsito y pasó a ser una considerable zona de consumo y producción.
Por otro lado, se está difundiendo de un modo explosivo el uso de sustancias tóxicas entre los jóvenes. En las zonas más castigadas por la pobreza la pasta base de cocaína conocida como paco está haciendo estragos entre los chicos y adolescentes, quienes quedan con gravísimas afecciones por el consumo de una sustancia enormemente dañina. Por su parte, entre los adolescentes pertenecientes a hogares de ingresos medios y altos, el consumo de marihuana, la cocaína se está generalizando.
Los lugares de ventas sospechados de quienes estarían implicados y son parte de la organización, empero se hace difícil de desentrañar el problema.
Los especialistas consultados por Nova explican diciendo “que en realidad al narcotráfico” no le interesa la comercialización en poblaciones pequeñas como es en zonas rurales de nuestro departamento, sino que el lugar geográficamente que es estratégico cómo lo es la Ciudad de Gualeguaychú para la distribución y, si hay un número importante de adictos sería mayor la posibilidad de mantener fuera de riesgo en ese lugar al  corredor de distribución, por lo que la droga si bien es cierto no la regalan, pero si la ponen al alcance  y en corto tiempo logran un red de consumidores que pasan a convertirse en aliados de la organización”.
En tanto en el submundo de las drogas que padece Gualeguaychú, la violencia y el delito se entremezclan con riesgos  de contagio y de enfermedades. Las drogas, en un sentido fuertemente autodestructivo, también revelan la dimensión de la crisis que viven muchos jóvenes ante las fuerzas y formas que dominan el mundo contemporáneo. Hay drogas en los barrios de familias pudientes   y también en los asentamientos y, hay acceso a las drogas en los pueblitos rurales y más todavía  entre los estudiantes; hay accidentes y delitos por drogas; hay drogas en 4 de cada 10 accidentes, en el 75% de las acciones violentas y en el 35% de las detenciones policiales; hay entonces, un fuerte peligro de que se naturalice la presencia de las drogas en nuestra sociedad. 


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