Los únicos que lo niegan son los ultra K, ya que hasta muchos que estaban alineados al gobierno de Cristina, admiten que el estado de confrontación social existente no daba para más.
De todos modos, para muchos el dolor todavía no cesa y no pueden asumir que el ciclo K culminó y han sido tan vulnerados en su pensamiento crítico que siguen pensando que lo único bueno que existió en Argentina fueron ellos y los demás una basura gorila que nos quiere hundir en el lodo.
Es patético el papel de personas formadas profesionalmente, trabajadores, artistas e intelectuales que aún siguen afirmando que sólo son mentiras todos los hechos de corrupción y errores garrafales cometidos por el kirchnerismo en el poder.
Sin dudas, que también están los aciertos que han sido muchos. Pero eso no nos puede nublar la mente y sólo quedarnos con eso, cuando muchos miembros del gobierno saliente se han enriquecido de manera vil a los ojos de todos los argentinos.
Siguen echándole la culpa a Clarín, La Nación, Tn y Lanata. Si bien los nombrados no son bebés de pecho, no podemos negar que la mayoría de las denuncias realizadas en esos medios son hoy causas judiciales con absolutas posibilidades de prosperar en la investigación, ahora que los jueces ya no están presionados.
Escuchar a los periodistas de “6, 7, 8” denunciando censura porque los quieren volar de la Tv Pública, es casi cómico. Si hubieran hecho periodismo estaríamos todos los trabajadores de prensa defendiéndolos. El problema es que nunca hicieron periodismo. Su producto fue nada más que un aparato de propaganda, denunciando los monopolios, como si ya no conociéramos todos de qué se trata.
El pueblo argentino tiene una larga historia con los monopolios y debemos recordar que el grupo Clarín extendió sus tentáculos de la mano de Néstor Kirchner. Pero claro, sobre ese episodio los admiradores kirchneristas tienen una ausencia amnésica. Se olvidaron, no saben nada.
LOS NUEVOS MODOS.
Afortunadamente, pareciera que asoma en el país una nueva manera de hacer política. Los primeros gestos del nuevo presidente parecen apuntar a lo que hace tiempo reclama la población. El diálogo.
No es tan difícil. Es mucho más positivo. Se bajan los decibeles y de ese modo oficialistas y opositores pueden trabajar juntos para resolver las urgentes demandas de los ciudadanos.
Eso no significa resignarlo todo y callar. Eso no significa aceptar a pie juntillas todo lo que emane del poder ejecutivo, tal como ha sido hasta ahora.
Eso significa también tener una actitud crítica y constructiva frente a las decisiones que no conformen.
Es cierto que el discurso del diálogo y el “trabajemos todos juntos” también ha sido un recurso fácil de gobiernos burgueses que, bajo ese slogan, han hecho lo que han querido y se han transformado en verdaderos lobos con piel de cordero.
Sin embargo, en esta etapa, el equilibrio político existente en el país, pareciera no dejar resquicios para que ello ocurra. La diversidad política en las legislaturas,
tanto nacionales como provinciales, los diferentes colores en las gobernaciones e intendencias, hacen que las decisiones deban ser consensuadas debidamente.
Tal vez sea más difícil el camino, pero seguramente más efectivo y sin rajaduras.
Otro de los aspectos positivos es que este postulado de “trabajar todos juntos” ha bajado a todos los sectores y a todas las nuevas autoridades que por estos días asumen en distintos lugares del país.
Ahí está, justamente, el cambio del que tanto se habla. Un cambio en la metodología. Cambiar para respetar y aunar criterios en pos de lograr los objetivos para los cuales la ciudadanía los ha votado.
ALLA Y ACÁ TAMBIEN.
La nueva filosofía política que parece asomarse en este nuevo tiempo, también llega a nuestros lares.
Al asumir ayer Mauricio Davico como intendente de Pueblo Gral. Belgrarno, fue claro en ese sentido. Convocó al trabajo conjunto, al diálogo y a la necesidad de trabajar sin mezquindades para dar respuestas a todas las necesidades.
También fue contundente al convocar a todos sus colegas intendentes de la región sur y costa del uruguay.
Allí tuvo también la confirmación del flamante intendente de Gualeguaychú, Martín Piaggio, quién también hizo un llamado al trabajo en conjunto a todas las fuerzas cuando se pronunció en su acto de jura.
Este discurso se repite a lo largo y ancho del país, en boca de representantes de Cambiemos y también de kirchneristas. Esto es un aliciente para el pueblo que hace mucho tiempo reclama que se peleen menos, roben menos y hagan más.
Habrá que estar atentos a que esto no sean sólo slogans oportunistas. Nuestra participación y control pueden asegurar que estos dichos lleguen a concretarse. El pueblo no quiere más confrontaciones. Los ciudadanos quieren ir a trabajar, disfrutar de su familia, y no tener que estar todos los días discutiendo y peleando por las cosas que hacen o no hacen los gobernantes.
El pueblo requiere transparencia en los actos de gobierno. Nadie quiere seguir viendo atónito como se enriquece y se llena de propiedades el vecino o amigo que le tocó en suerte tener un cargo político.
Por el contrario, pretende que sea bien recompensado si cumple bien su función, pero limpiamente y no sacando millonarias tajadas a través de negocios turbios que no pueden justificar.
Que la brisa de aire fresco sea un verdadero viento pampero que limpie toda la mugre que queda después de la tormenta.

Alberto José Dorati.
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