Diario Nova

Nova Editorial : LA DEMOCRACIA MALHERIDA

Los últimos acontecimientos ocurridos en la provincia de Tucumán y en las eleccines P.A.S.O. llevadas a cabo en todo el país, podemos afirmar con gran tristeza que el sistema democrático está en terapia intensiva, tras las heridas a las que fue sometido por la corruptela política.

Es sabido el alto grado de descreimiento que existe en la población sobre los políticos y el sistema democrático.

Los desaguisados perpetrados últimamente no hacen más que dar la razón a ese sector descreído y avivar el fuego de la sospecha.

No sólo debemos responsabilizar por estos hechos lamentables a ciertos sectores de la clase política. También existe una tremenda evasión de responsabilidad por parte de la justicia, que pareciera mirar hacia otro lado y dejar que todo fluya.

En un sistema donde el poder judicial funciona como correspnde, ya deberían haberse suspendido las elecciones en Tucumán. Frente a decenas de urnas incendiadas, otras vacías y otras con votos sobrantes, supongo que no hacen falta más pruebas para dar por tierra con la transparencia de ese acto electoral.

Sin embargo, nadie se espanta, y todo sigue adelante. Se decretó que un candidato ganó y que el resultado fue tal o cual, sin importar la voluntad de todos los ciudadanos cuyos votos fueron quemados, tirados, o cambiadas las cifras a la hora de contar.

No podemos pretender que el pueblo acompañe a la democracia si ésta no garantiza la mínima transparencia y seguridad. Lo que ha pasado es una verdadera tomada de pelo a todos los ciudadanos de Tucumán.

Como si esto fuera poco, cuando el pueblo sale a las calles a reclamar, los palos estuvieron disponibles a discreción para hacerles saber quién manda en el feudo.

Después vinieron las declaraciones del gobernador admitiendo que había sido una “disuasión excesiva”, como si él no tuviera nada que ver y los únicos culpables hubieran sido las fuerzas policiales.

 URNA QUEMADA VIOLENCIA 

EL SISTEMA DEBE CAMBIAR

Hay un reclamo a gritos por estos días, exigiendo un cambio en el sistema de votación. Continuar con las boletas de papel que ya se miden por metro es una afrenta para la democracia.

Los ciudadanos se enfrentan a un dilema cada vez que ingresan al cuarto oscuro. Toneladas de papel se desparraman, con miles de candidatos a quienes nadie conoce, y el público tiene que elegir partiendo de una premisa falsa. ¿Es eso elegir?

Cuando alguien elige, lo hace partiendo de propuestas claras y concretas. Para elegir hay que conocer previamente. Elegir significa tener opciones bien distintas entre sí, para evaluarlas y así poder sentir la convicción que lo que se vota es coincidente con lo que uno piensa.

En este revuelto de tinta y papel, muchos ciudadanos sólo atinaban a tomar la primera boleta que se les cruzaba, porque para muchos era imposible tener la información necesaria para realmente “elegir”.

Frente a este caos, otra vez la democracia hacia agua. El sistema se resiente y sacan tajada los oportunistas de la política.

El pedido del voto electrónico se ha hecho escuchar con fuerza en estos días, pero parece bastante difícil que para Octubre se pueda poner en funcionamiento. 

De todos modos, las autoridades algo deberán hacer. Es inaudito seguir permitiendo estas anormalidades propias de un país involucionado. No hay justificativos a la hora de llevar adelante el acto cívico más trascendente para todos los habitantes.

No se puede admitir que haya quienes quieran sacar provecho de este despiplume y llevar agua para su molino. No se puede soportar que haya una justicia complaciente. No podemos estar a merced de políticos que se nos ríen en la cara y medios de comunicación que nos instalan candidatos como si ya hubieran decidido por nosotros.

A tal punto, que le quitan a la gente los deseos de votar. Más que deseo, el derecho de votar, que se ha visto vulnerado por la ignonimia de quienes tienen la responsabilidad de garantizar el correcto funcionamiento del sistema democrático.

NO NOS VAYAMOS MUY LEJOS

Más allá que los acontecimientos de Tucumán acapararon la atención en estos días, no podemos obviar lo ocurrido muy cerca nuestro.

El 9 de Agosto fue noticia Pueblo General Belgrano, donde las elecciones se vieron empañadas  por cuantiosas denuncias sobre domicilios truchados, con el objetivo de arrimar votos para un sector.

Esto no es menos grave que lo de Tucumán. Habla claramente de los artilugios que algunos políticos usan para conseguir su objetivo de perpetuarse en el poder.

Afortunadamente, la movilización de todos los candidatos hizo que la situación se pusiera en evidencia y la justicia actuó en consecuencia.

De todos modos, es otra herida al sistema, que luego cuesta cerrar. La desconfianza se instala por mucho tiempo y en adelante todos estarán mirando con recelo lo que haga el otro, por las dudas.

El sistema democrático debe transparentarse. Seguramente habrá que buscar algún sistema más adecuado para que la gente vote con mayor seguridad y sin el riesgo de fraude.

Sin embargo, aún cuando se encuentre el sistema más práctico y seguro, la democracia cerrará sus heridas cuando se haga una depuración de tanto sinverguenza y advenedizo dentro de la política.

La política no es sucia, como muchos afirman. Los sucios son algunos políticos. Por ende, hay que hacer una buena limpieza y la política se transformará en un sistema que nos resguarde y nos proteja.

Para ello, es necesario la participación activa y decidida de la gente buena. Los que trabajan todos los días para ganarse el pan, los profesionales honestos, los hombres y mujeres que dan ejemplo de vida. Cuando esa parte de la sociedad invada los partidos políticos la democracia habrá ganado la batalla por sobre la corruptela y e oportunismo.

 

URNA QUEMADA VIOLENCIA 1

Periodista : Alberto Dorati.

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