Mientras manejaba, un grupo de delincuentes le tendió una trampa y lo obligaron a frenar con su vehículo, hasta que la víctima se dio cuenta finalmente que se trataba de un robo.

En el auto iban su pareja y sus tres hijas, de 2, 5 y 9 años. Cuando uno de los delincuentes se le acercó, le pidió que por favor deje irse a las niñas.

“Si querés te doy el auto, te doy todo, pero dejame sacar a las nenas”, fue el ruego que realizó Sergio Lust, de 46 años. “A las nenas no las sacas”, fue la respuesta del malviviente, y el hombre volvió a insistir.

Uno de los delincuentes estaba tirado en el piso, simulando estar herido para que Sergio lo llevase al hospital. Se levantó y primero le dio un tiro en el pecho, cuando logró acelerar el vehículo.

A los pocos segundos los delincuentes se le pusieron a la par y efectuaron otro disparo, que impactó en su cabeza. Su esposa, Anahí, logró agarrar el volante para no volcar: “Lo mataron por nada”.

El hombre quedó inconsciente aunque seguía acelerando, e impactó contra otro auto y después con un árbol. Las menores de edad iban dormidas en el asiento trasero.

La menor de 9 años sufrió una fractura de clavícula y un golpe en la cabeza que le hizo perder el conocimiento, la de 5 años tuvo que ser rescatada por los bomberos, mientras que la de 2 sufrió golpes en todo el cuerpo y recibió seis puntos de sutura en la pera.