mié. Jul 15th, 2020

¿ Mauricio Macri o Daniel Scioli ?-Nova

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Dos hombres que comparten círculos de amigos y orígenes en el mundo empresario, que solían tratarse con la familiaridad que sólo dan los años compartidos y cuyas esposas mantienen una larga relación se enfrentarán hoy en el primer balotaje presidencial de la historia. Esa cercanía, según admiten los dos en público y en privado, se evaporó por la virulencia de la carrera que esta noche terminará consagrando a uno de ellos, Mauricio Macri o Daniel Scioli, como nuevo Presidente de la Nación.

Será el fin del ciclo político más largo que haya conocido la Argentina, que puso durante más de doce años al matrimonio Kirchner, primero con Néstor y luego dos veces con Cristina, al frente de la Casa Rosada.

La Presidenta logró mantener el poder político en sus manos hasta el último minuto, incluso impulsando leyes en el Congreso con importantes implicancias para el futuro, como si su gobierno fuera a perdurar y no caducara en veinte días.

Sin embargo, a pesar de que conservó esos resortes, en los últimos díasCristina desapareció de la escena pública, un poco para dejarle el protagonismo a su candidato o –según interpretan quienes buscan explicaciones menos llanas– para poder despegarse más rápido de la campaña de Scioli si es que resulta derrotado.

Las encuestas que circularon en las últimas semanas indican que el jefe de Gobierno porteño llega mejor parado al balotaje, luego de ser derrotado por el gobernador bonaerense por tres puntos en la primera vuelta del 25 de octubre. En aquella oportunidad, los encuestadores no lograron acertar el resultado.

Hoy no hay ningún estudio de opinión que dé ganador a Scioli, aunque sí la brecha entre los dos postulantes tiene un ancho que varía según la encuestadora. Para la generación de este clima fue muy importante el triunfo de la macrista María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, un resultado que dejó mal parada a la Presidenta –que impuso al desprestigiado jefe de Gabinete Aníbal Fernández como su candidato en el distrito más importante del país– y también a Scioli, que gobernó allí por ocho años. En contraste, Macri había logrado imponer en julio a su sucesor en la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta. De esta manera, el macrismo ya se aseguró el control de los dos distritos con más visibilidad del país, un paisaje que hasta hace pocos meses no soñaban ni los dirigentes más optimistas del PRO.

El candidato de Cambiemos corrigió su estrategia en aquel momento, cuando, en su discurso de celebración por el triunfo porteño, avisó que no estaba en sus planes vender empresas estatales como YPF y Aerolíneas Argentinas. La razón del cambio no tiene secretos: modificó su opinión para no contradecir lo que le marcaban las encuestas.Estuvo dos semanas explicando el viraje, pero ese calvario terminó y quedó con las manos libres para llevar la campaña al rumbo que mejor le pareció.

El jefe de Gobierno captó de ese modo el voto de parte de quienes preferían un cambio moderado: la preferencia de los votantes que ansiaban un cambio rotundo luego de 12 años de kirchnerismo ya la tenía.

Scioli también hizo una corrección de rumbo, aunque tomó la decisión más tarde que su competidor. En el último tramo, que se abrió luego de su victoria ajustada en la elección general, el candidato oficialista se convirtió en más oficialista que nunca. Scioli, que desde siempre había querido instalar que proponía un cambio que conservara las ventajas del modelo, terminó copiando el discurso del kirchnerismo duro. Nunca antes lo había hecho. Tal vez por eso, la carrera de Scioli terminó apuntalada por la actividad casi artesanal de militantes y dirigentes ultraoficialistas que convocaron a concentraciones en plazas por fuera de los canales oficiales y que inundaron las redes sociales con videos de jóvenes disfrazados de “fantasmas de la Alianza” y cartelitos escritos a mano que pedían un voto por el Frente Para la Victoria como forma de evitar calamidades comparables a las que se describen en La Biblia.

En esos sectores de la sociedad prendió con fuerza la denuncia de Scioli, quien acusó a Macri de impulsar una megadevaluación, un recorte de gastos del Estado, una alineación directa al FMI y a las políticas de Washington y la destrucción de la industria nacional.
En respuesta a esos ataques, el equipo de campaña de Macri retiró del escenario al nutrido equipo de economistas del espacio, con el plan de dejar al candidato kirchnerista hablando en el vacío de temas que el jefe de Cambiemos ya no mencionaba.

En el macrismo aseguran que la avanzada de Scioli no tendrá efecto electoral. Cerca de Scioli sostienen que esa prédica terminó penetrando entre sectores empobrecidos del Conurbano. Hoy a la noche se sabráquién tiene razón.

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