La elaboración y distribución de alimentos, un importante apoyo que el Ejército Argentino brinda en los lugares más necesitados

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The preparation and distribution of food, an important support that the Argentine Army provides in the most needy places.

Una actividad logística básica, propia de la vida en campaña militar, aplicada en apoyo de la población civil en medio de la pandemia del Covid 19.

Las medidas de aislamiento social establecidas en algunos casos dificultan a los sectores más carenciados el acceso a la compra de víveres y a una adecuada alimentación. Actualmente, en esos lugares está volcado el esfuerzo del Ejército Argentino que con sus camiones, su gente y sus cocinas, día tras día prepara y distribuye raciones de acuerdo a lo coordinado con las autoridades locales. Los gobiernos provinciales y municipales realizan las compras de productos secos, carnes y verduras; determinan los lugares de distribución y proponen los lugares de elaboración y cocina. Los comandantes de las zonas de emergencia disponen los medios y ordenan el despliegue.

Para una unidad militar de cualquier tipo, desplegar uno, dos, o varios equipos de cocina, no es un tema ajeno a su trabajo. Cada elemento del Ejército tiene la cantidad de cocineros, auxiliares y cocinas acorde a sus efectivos. La elaboración de racionamiento es una actividad que se realiza ininterrumpidamente los 365 días del año, en cuartel como en campaña, sábados, domingos y feriados. De día y de noche.
Los cocineros militares están en condiciones de cocinar para grandes cantidades de personas y de hacerlo en cualquier lugar. Pueden cocinar con todas las comodidades o sin ellas. Preparan comida para una grupo de 12 soldados o para un regimiento de 700. Lo saben hacer, cocinan en el cuartel, en actividades de campaña, de instrucción, en apoyo para una fiesta vecinal o municipal. Salen con su camión y sus utensilios y pueden cocinar tanto en un club de barrio, como dentro de las carpas, en un rancho en medio de la nada o detrás de unas piedras entre las montañas. Los soldados deben comer en todo lugar donde van, por ende los cocineros cocinan donde sea que se desplacen las tropas.

En campaña es común ver al personal de la cocina de noche cortando verduras y carne a la luz de sus linternas frontales, después de la cena, adelantando el almuerzo del día siguiente. O levantándose mucho más temprano que el resto para calentar grandes ollas de mate cocido al fuego de leñas o de anafes portátiles. Son valorados dentro de la organización militar ya que además de la necesidad de racionamiento, la calidad de la comida (el menú, el sabor, el ingenio y la dedicación) es un gran contribuyente al bienestar y a la moral de las tropas en campaña.

Actualmente, en las operaciones de protección civil por la pandemia, el Ejército desplegó pelotones de abastecimiento de racionamiento en los barrios más carenciados de distintas localidades. Estas fracciones se encuentran equipadas con algunos de los siguientes equipos: Trailler contenedor cocina marca Karcher (capacidad de elaboración y cocción de 800/1000 raciones), cocinas acoplado Karcher, (con capacidad de elaboración y cocción de 500/600 raciones) o cocinas acoplado motorizado (con capacidad de cocción y/o transporte de 250/300 raciones). Los últimos equipos, los de mayor provisión en la fuerza, prestan servicio hace décadas y lo hacen aún en forma eficiente.

Desde el 20 de marzo aproximadamente, los comandos de las distintas zonas de emergencia han desplegado decenas de lugares de abastecimiento de racionamiento en barrios carenciados en las distintas regiones del país. En ellos se realiza un trabajo entrelazado con otras agencias, organismos y sectores. Los gobiernos provinciales o municipales son los responsables de la compra de víveres, se emplean locales estatales, capillas o clubes de barrio, se cocina con invalorable ayuda de voluntarios, y se trabaja con la seguridad de las fuerzas de seguridad provinciales o federales.

En el conurbano bonaerense se elabora y distribuye comida caliente en populosos sectores como Quilmes, La Matanza (Laferrere, Rafael Castillo, Gonzalez Catán, La Juanita, Ciudad Evita, Villa Celina, Isidro Casanova, Virrey del Pino) Moreno, La Reja y José León Suarez. En el interior de la provincia de Buenos Aires se realizan estos apoyos en Cañuelas, San Miguel, Ezeiza, Azul, San Vicente, 25 de Mayo, San Antonio de Areco, Adolfo Alsina, Carhué, Salequeló y Pellegrini.

En Santa Fé se llevan a cabo en sectores carenciados de San Lorenzo, Yapeyú y Rosario. En Alta gracia, Córdoba. En Santo Tomé, Paso de los Libres y la capital de la provincia de Corrientes. En lugares necesitados de San Javier, El Dorado, Iguazú, Apóstoles y Posadas, de la provincia de Misiones. También en Barranqueras y en Fontana, provincia del Chaco. En La Rioja, en barrios carenciados de la capital salteña, en San Salvador de Jujuy y en Tucumán. En el sur patagónico se elabora y distribuye comida en sectores de bajos recursos en 24 de Noviembre y Río gallegos de la provincia de Santa Cruz.

Asimismo, se están brindando otro tipo de apoyos con las cocinas militares, tales como elaboración de comida para hospitales y lugares de aislamiento preventivo, como por ejemplo en Tandil y Jujuy.
La elaboración y la distribución de racionamiento son las actividades logísticas más comunes en operaciones militares, ya que la alimentación adecuada es fundamental para mantener la aptitud para el combate de la primera línea.

Los cálculos y la cocina para grandes cantidades; la elaboración en cualquier lugar y con los medios que haya disponibles; la ordenada y eficiente distribución, son aspectos característicos de esta actividad en el ámbito militar. Ahora cobran mayor importancia al ser aplicados en apoyo de la población.


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