Señor Bordet: el Depro y los entrerrianos no necesitan limosnas de River, necesitan inversiones reales y no que la plata vaya al bolsillo de unos poco

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Mr. Bordet: Depro and Entre Rios do not need handouts from River, they need real investments and not that the money goes to the pocket of a few.

Este miércoles el club Defensores de Pronunciamiento jugará el partido más importante de su historia, cuando desde las 21.10 enfrente a River Plate por los 32vos de final de la Copa Argentina en el estadio Florencio Sola de Buenos Aires.

En ese contexto, Elvio Bordet, padre de Gustavo, el gobernador de Entre Ríos, le escribió una carta al presidente de River, Rodolfo Donofrio.

En la misiva, el ex intendente de Concordia se identifica como hincha de River y le cuenta al dirigente que es oriundo de Pronunciamiento, y le hace un particular pedido.

Bordet da por hecho que el conjunto millonario ganará el partido, por lo que le solicita a Donofrio que su club le done el premio al Depro, y también que cada jugador de River le obsequie su camiseta a sus rivales.

Como entrerriana, leer la carta, que se hizo viral y llegó hasta los medios nacionales, me dio vergüenza ajena.

Elvio Bordet usó su parentesco con el gobernador para llegar al máximo dirigente de un importante club a nivel nacional y con bastante farandulismo se puso como protagonista de un acontecimiento deportivo que debe pertenecer al pueblo, al club, a sus jugadores y a sus hinchas, pero no a una persona en particular, y mucho menos al padre del mandatario.

Por otra parte, en una actitud totalmente alejada del genuino espíritu deportivo, Bordet padre dio por perdido el partido incluso mucho antes de que los jugadores del Depro, con todas sus ilusiones a cuestas, se subieran al colectivo que los llevaría hasta Buenos Aires.

Las diferencias de presupuesto entre un club y el otro son insalvables y probablemente también lo sean en cuanto a nivel futbolístico. Sin embargo, aún con el panorama más adverso por delante, un verdadero deportista o amante del deporte sabe que el partido está perdido recién cuando suena el pitazo final. Hasta entonces hay esperanzas y a eso es seguramente a lo que apuestan los jugadores y los hinchas del Depro que sueñan con dar un batacazo histórico.

Bordet, en cambio, menospreció no solo a los jugadores, sino también al espíritu deportivo de la excelencia, la pasión, y la sana competencia y ambición que debe tener toda persona que ingrese a un estadio, en carácter de dirigente, de deportista o de hincha.

El propio Donofrio, que más allá de algún derrape suele hacer declaraciones muy centradas, le respondió al aire en un programa de radio: “me parece que primero hay que jugar, porque si en este momento estamos diciendo ‘si ganamos vamos a dar la plata’, me parece que hacia el honor del partido, juguemos primero. Tiene que ver con la ética deportiva».

Pero, si dar por perdido el partido es de por sí es indignante, mucho más lo es que el padre del gobernador de la provincia de Entre Ríos le pida a River, a modo de limosna, mendigando, el premio económico que recibe el ganador del partido.

El pedido parte del padre de un mandatario provincial que contrajo 500 millones de dólares de deuda, hizo que la provincia cayera en default por no pagar, pero que nadie sabe en qué se invirtieron.

¿Se vio un peso en salud en medio de la pandemia? No. ¿Se vio un peso en seguridad pública en la pandemia? No. ¿Se vio un peso en educación? No.

Mucho, pero mucho, más lejos la ven pasar los clubes de la provincia, salvo, obvio, aquellos que entre la dirigencia tienen funcionarios o legisladores provinciales, o son allegados a ellos. En Paraná hay varios ejemplos.

El resto de las instituciones sociales y deportivas entrerrianas se hacen a pulmón, con el trabajo desinteresado de los deportistas, sus familias, colaboradores, empleados, dirigentes.

En los clubes de la provincia se hacen rifas para reparar una gotera, se venden empanadas para hacer algún arreglo o embellecer las instalaciones, siempre con gran sacrificio, pero con mucho amor a los colores.

El padre del gobernador de la provincia tiene el atrevimiento de escribirle al presidente de otra institución, a nombre del club de su pueblo, para pedirle plata.

Pero no se acuerda Elvio Bordet del Depro y de los clubes más humildes de la provincia cuando ve que su hijo hace designar funcionarios a diestra y siniestra y les paga sueldos altísimos y todos los gastos, aunque por el bien de la provincia no muevan un pelo.

Con lo que gana de sueldo uno solo de los miles de funcionarios provinciales por mes, los clubes entrerrianos hacen magia por un año.

Ni hablar de todos los otros gastos que tiene el gobierno provincial, como los millonarios presupuestos de Vialidad, el Iafas, Iapv, o el mismo Iosper, que ni siquiera te deja hoy sacar una orden para una consulta de rutina porque no se sabe dónde está la plata de los afiliados.

No pase vergüenza don Elvio y no nos haga pasar vergüenza a todos los entrerrianos. El Depro, los vecinos de Pronunciamiento y los de toda la provincia no necesitan pedirle limosnas a River, necesitan que los fondos públicos de todos los entrerrianos sean administrados con seriedad, y con aquella honestidad y transparencia que su hijo se cansó de predicar pero que no se ve.

 Invertir en deporte y en los clubes, también es invertir en educación, en el bienestar y en la calidad de vida de los niños, hombres y mujeres que viven en esta provincia.

Mientras unos pocos se guarden en sus bolsillos lo que debe ser del erario provincial o las deudas en dólares que pagamos todos, los clubes, los hospitales, las escuelas de Entre Ríos, seguirán dando pena y cayéndose a pedazos.

Sin necesidad de mandar ninguna carta, se lo podría decir personalmente a su hijo cara a cara alguna vez que se junten a comer un asado, ustedes que pueden.

Fuente: El Portal de Ricardo David.


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