sáb. Jun 19th, 2021

Rosario Romero: “El buen periodismo ayuda a crecer”

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Rosario Romero: “Good journalism helps to grow”.

La afirmación proviene de una ministra que abusó del Estado como agencia de colocación para familiares y amigos, mientras en otro lugar una ministra por un desayuno está al borde de la dimisión.

Por estos días, una presunta causa por corrupción sacude a Finlandia ya que la primera ministra, Sanna Marin habría utilizado dinero de los fondos públicos para pagar su desayuno y el de su familia durante su estadía en la residencia oficial.

El hecho generó un escándalo sin precedentes en el país,  porque la familia habría ocupado unos 30 dólares diarios para ese gasto, que no está incluido entre los que se prevén para la residencia oficial del primer ministro.

A raíz del escándalo, el propio gobierno de Marin emitió un comunicado en el que informó que entre enero de 2020 y mayo de 2021, la primera ministra gastó en alimentación en su residencia oficial 14.363,20 euros, es decir, unos 845 euros al mes.

Por eso, ya pidió disculpas públicas y se iniciará una investigación preliminar, y hasta podría costarle la dimisión este escándalo, que se inició a partir de la publicación de un periódico local.

Nada más alejado con lo que ocurre en la provincia de Entre Ríos.

Aquí, cuando un medio de comunicación como este Portal denuncia alguna irregularidad que ocurre en el ámbito del gobierno provincial o que involucra a sus funcionarios, el hecho no solo no es aclarado o desmentido, sino que todos los mecanismos y aparatos del Estado son puestos en marcha para ocultarlo.

Pero si eso de por si es indignante, mucho más lo es que se oculte información que debería ser pública a la prensa y a la ciudadanía en general.

Actos de gobierno que deberían ser simples y transparentes, como la nómina de funcionarios que componen la gestión, son ocultados desde el día mismo en que asumieron.

Para acceder a una información tan simple como esa, tanto para los ciudadanos como para el periodismo es necesario recurrir a pedidos de informes, interponer acciones de amparo ante la Justicia y, ni así, se obtienen las respuestas.

Este gobierno que vive en el oscurantismo, en el ocultamiento, en una total falta de transparencia, tiene como una de sus principales funcionarias a la ministra de Gobierno, Rosario Romero.

Este 7 de junio, en conmemoración del Día del Periodista, la ministra hizo una publicación en sus redes sociales (que entre tanta informalidad se utilizan casi como medio oficial de comunicación) que dejó a quienes ejercemos esta profesión en busca de la verdad totalmente estupefactos:

“El buen periodismo ayuda a crecer, a desarrollar sentido crítico y a un mejor ejercicio de derechos y deberes de la ciudadanía. Mis cariños a quienes ejercen el periodismo, en su día”.

Probablemente, con “buen periodismo”, la ministra se refiera a aquellos medios de comunicación afines a la línea de este gobierno, que se limitan a reproducir partes de prensa y no se hacen eco de las denuncias que salpican permanentemente a esta gestión.

Que la ministra se refiera al “buen periodismo”, supone que también considera que existe el mal periodismo, a su entender, aquel que vela por la transparencia de los actos de gobierno, por informar a los ciudadanos acerca de todo lo que se hace con los fondos públicos y con el patrimonio del Estado.

Romero, la convencional constituyente, que tiene a su marido cobrando millones anuales del erario provincial como titular del Epre, a su hijo como secretario de Gobierno del municipio de Paraná, a su hija en un cargo en el Estado, a su nuera y yerno también metidos, se da el lujo de hablar de malos periodistas.

Es más, los mentideros políticos comentan irónicamente que hasta al perro de la familia lo metieron a trabajar en la Policía y cobra su suculento sueldo.

Así, quien ha vivido toda su vida del Estado y de la política habla despectivamente de un sector al que ellos mismos bastardean y al que le ocultan información.

Hoy por hoy hay periodistas y medios de comunicación que tienen vergüenza de este gobierno, que oculta y tapa descaradamente la información, que evita investigar los hechos que a pesar del hermetismo salen a la luz y que presiona a los medios para que no se difundan las noticias que no quieren que se den a conocer.

Hoy en Finlandia la primera ministra está al borde de renunciar por un escándalo por desayunos.

En Entre Ríos hay quien tiene a toda su familia en el Estado, a quien metió a su hija en Enersa, a quien acomoda a sus sobrinos, hay una megacausa por contratos truchos, se busca tapar otra por subsidios fraguados, galpones enteros almacenando alimentos del Estado para lucrar con la pobreza, y tantas otras causas de corrupción.

Aún así, quien forma parte de un gobierno que oculta y esconde, que tiene influencia en el poder Legislativo y Judicial, quien tiene injerencia también en los medios de comunicación, habla de mal periodismo.

“El buen periodismo ayuda a crecer”, si es con ministros y funcionarios honestos que no abusen del Estado.

Hace 211 años Mariano moreno dictaba un mandamiento para la práctica del periodismo “el pueblo tiene el derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de estos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos”.

Parece que Romero no considera buenos periodistas a aquellos que denuncian irregularidades y corrupción de los funcionarios

El Portal de Ricardo David seguirá estando del lado de los malos periodistas, felicidades a todos ellos, remató nuestro colega de la ciudad de Paraná.


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