Para evitar el papelón electoral, en el PJ sostienen que hay que derogar la Ley Castrillón, aunque Bordet se niega

Difunde en las redes

To avoid the electoral role, in the PJ they maintain that the Castrillón Law must be repealed, although Bordet refuses.

Hoy el justicialismo se impondría solo en Feliciano y Concordia, muy ajustado en Federal y llamativas derrotas en Uruguay, Paraná, Villaguay y La Paz, según los sondeos.

Con vistas a las elecciones legislativas del año próximo hay una gran preocupación en el gobierno provincial, ya que, según los sondeos de opinión, si los comicios fueran hoy, el oficialismo apenas superaría el 20% de los votos.

La desesperación por mejorar ese porcentaje llevó al gobernador Gustavo Bordet a reunirse con sus más acérrimos detractores, como el intendente de Santa Elena, Domingo Daniel Rossi, quien hasta hace unas semanas criticaba duramente al mandatario.

Hoy en el oficialismo reina el terror a una división del PJ y a una lista por fuera que termine imponiéndose en los comicios.

Actualmente, según los números que se manejan, el justicialismo se impondría solo en Feliciano y Concordia, está muy ajustado en Federal y se muestran llamativas derrotas en Uruguay, Paraná, Villaguay y La Paz.

Por ello, un sector del justicialismo impulsa la derogación de la llamada Ley Castrillón, que rige el sistema electoral entrerriano, con el fin de fortalecer al PJ, aunque Bordet se opone porque pretende tener presencia en el armado de las listas.

El entonces gobernador Jorge Pedro Busti le encomendó redactar a quien fuera diputado en ese momento, Emilio Castrillón, la redacción de una normativa que le diera supremacía electoral al oficialismo.

La ley fue creada para desalentar movimientos internos y fortalecer el dedo del gobernador, que cuenta con la estructura y la chequera necesaria para encolumnar a intendentes, legisladores y dirigentes.

Si esta norma se deroga, fortalecerá a los partidos políticos entrerrianos, pero también debilitaría el poder que Bordet tiene dentro de la estructura partidaria, ya que daría la posibilidad a cualquier sector interno de salir a jugar.

Con las reglas que impone la Ley Castrillón, es prácticamente imposible que un movimiento interno pueda competir de igual a igual con el poder de turno.

Con esta ley vigente, la única chance de discutir el poder es ir por fuera de la estructura partidaria, porque participar por dentro es muy difícil.

Es por ello que Julio Solanas creó la Lista 100 en 2007, y Jorge Busti sufrió su propia creación cuando tuvo que competir por el FEF en 2011, y junto con Adrián Fuertes con el Frente Renovador en 2015.

Esta ley permite que el gobernador en ejercicio ponga al candidato que quiera para pelear las elecciones. En su momento, Busti lo puso a Sergio Urribarri , quien llegó a la gobernación aun sin votos propios, al igual que lo habría hecho cualquier candidato que Busti llevara, ya que tenía la estructura y todo a favor para imponerse, gracias a las condiciones que plantea la Ley Castrillón.

Busti fue el inventor de una normativa que después padeció, ya que en 2011 tuvo que crear el FEF para competir con Urribarri, porque sabía que por dentro del partido habría perdido.

Más tarde, en 2013, el ex gobernador debió acercarse al radicalismo y aliarse con el PRO, para que su esposa, Cristina Kremer, llegara a la diputación nacional en la misma lista que llevó a Alfredo De Angeli a la senaduría, con Mauricio Macri como una de las caras de la campaña.

Si el oficialismo entrerriano fuera a una elección hoy, tendría resultados similares a los del FEF en 2011 o el Frente Renovador en 2015, algo que haría imposible continuar gobernando con más de tres años de gestión por delante.

Hoy un importante sector del Justicialismo plantea la posibilidad de derogar la Ley Castrillón para fortalecer el partido y obligar a una legitimación en las urnas para ir a la contienda.

Sin embargo, Bordet se opone a esta iniciativa porque pretende tener fuerte presencia en el armado de las listas y quiere elegir los nombres que la compongan.

Más allá de ello, el gobierno provincial ya empezó a reunirse con los más férreos críticos, como con Daniel Rossi, para ir preparando el terreno para las elecciones del año próximo.

Varios son los nombres en danza en el PJ para ir por las cinco bancas de diputados nacionales que renueva Entre Ríos.

Por un lado, quieren ser reelectas Carolina Gaillard, que tiene importante respaldo a nivel nacional, y Mayda Cresto, que cuenta con el apoyo de su hermano Enrique, titular del Enohsa y con cartera para conseguir adeptos, de su padre Juan Carlos, titular del PJ Concordia, y del intendente de esa ciudad, Alfredo Francolini.

Por otro, aparece Julio Solanas, que pasó de ser el mayor crítico de Bordet durante la presidencia de Macri, a uno de sus mayores defensores.

Solanas criticaba duramente al gobernador por mandar a los legisladores entrerrianos a votar las leyes lanzadas por el presidente y rechazó el pedido de Bordet para levantar la mano a la ley de Fondos Buitre de Macri, lo que provocó que Edgardo Kueider, por pedido del mandatario provincial, le pidiera la renuncia del Copnaf a Mercedes Solanas, sobrina del entonces diputado nacional.

Luego de ese episodio, Solanas fue el candidato que el kirchnerismo eligió e impulsó para enfrentar a Bordet en las elecciones de 2019, pero tras el acuerdo que lo llevó a la Cámara Baja y que le permitió al gobernador ser reelecto, hoy el paranaense es más Bordetista que Bordet, que Giano y todos sus pares en Diputados.

Entre los mentideros hay dos opiniones, algunos sostienen que Solanas pertenece al Club Estocolmo y otros afirman que busca congraciarse con el fin de volver a la diputación nacional. En caso de que fuera uno de los candidatos, no sería discutido a nivel nacional, ya que siempre ha sido consecuente tanto con Alberto Fernández como con Cristina Kirchner.

Más allá de las aspiraciones personales, Bordet tiene sus nombres para impulsar para el congreso.

Agustina Caminos, directora de subsidios de la provincia, es quien cuenta con la mayor ventaja, apoyada también por el senador Edgardo Kueider.

El actual senador provincial Armando Gay, es otro de los nombres que se perfilan. Fue viceintendente de Enrique Cresto en Concordia y hoy preside el bloque de senadores, y es de confianza de Bordet, ya que suelen ir de pesca juntos.

Pero la jugada estratégica que plantea Bordet es que la segunda en la lista sea la ministra de Gobierno, Rosario Romero, a quien hace tiempo que quiere fuera de su gobierno y con esto lo lograría.

Además, así conseguiría que el intendente de Paraná, Adán Bahl, también trabaje por la lista oficial, y es a quien culparía en caso de una derrota del oficialismo.

Otro nombre que aparece es el de Eduardo Lauritto, quien recientemente en una pequeña juntada de dirigentes dijo que a Bordet le importa “todo un huevo” y criticó que el gobierno provincial sea una agencia de colocación.

Es más, días atrás, Lauritto se ausentó en la visita del gobernador a Concepción del Uruguay para conmemorar un nuevo aniversario de la creación de la provincia.

Hoy, el ex vicegobernador es uno de los dirigentes en actividad más importantes de la provincia y le ofrecerían la diputación en primer término, aunque difícilmente acepte porque está cómodo en su cargo en la CARU.

A pesar de ello, Bordet necesita cerrar las heridas y buscará acercarse a Lauritto, al igual que lo hizo con Rossi y continuará haciendo con otros.

La gran preocupación de Bordet hoy es una fuerza que vaya por fuera y le saque votos al oficialismo, que actualmente apenas supera el 20%, según sondeos recientes.

La derogación de la Ley Castrillón es otra posibilidad que plantea un sector del justicialismo para evitar un papelón electoral, algo a lo que Bordet se opone, aunque una estrepitosa derrota le impida gobernar en lo que le queda de su última gestión al frente de la provincia.

Fuente: El Portal de Ricardo David.


Difunde en las redes

Comentarios

comentarios