La vergonzosa e indignante entrevista de Lara para el TdC: Tartamudeo, ignorancia, imprecisión, redundancia y, lo grave, una marcada tendencia contra la transparencia

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Lara’s shameful and outrageous interview for the TdC: Stuttering, ignorance, imprecision, redundancy and, what is serious, a marked tendency against transparency.

Con un pasado bochornoso con la quema de libros de la biblioteca, el cierre de una escuela por venganza y un juicio de alimentos, será designado por el gobernador tras un concurso tildado de irregular, ahora da indicios de que la lucha contra la corrupción no estará en su agenda, quedó primero.

Desde que se llamó al concurso para cubrir la presidencia del Tribunal de Cuentas de la Provincia de Entre Ríos, se supo que el cargo tenía nombre y apellido.

El diputado provincial Diego Lara, había sido la persona elegida por la ministra Rosario Romero para convencer al gobernador Gustavo Bordet para que ocupe el trascedente puesto.

Lara, varias veces intendente, tres veces diputado provincial, sin experiencia en los controles del gasto público, sin formación académica y profesional en la materia, ni siquiera sin haber transitado nunca en sus años de abogado por los tribunales provinciales, para la ministra y el gobernador tenía otros dones.

El diputado, por su estrecho vínculo con Romero, de la cual depende políticamente, se convertía en necesario para el oficialismo provincial para un futuro de controles en todos y cada uno de los gastos que ha realizado y realiza.

Es sabido que, mientras se está en ejercicio, los gobernantes no tienen sobresaltos a hora de detección de irregularidades que se comenten en la asignación de recursos públicos y contrataciones.

Los problemas comienzan en las postrimerías del poder, en el ocaso del mando, experiencia hay sobrada en la Provincia, con esta tesitura, el mandatario provincial, se interpreta, tenía que preparar el terreno para que, cuando lo controlen, en la conducción del contralor, exista un afín, un cercano, que pueda ser flexible.

Y si bien a la gestión actual aun le restan tres años de gestión, si se analiza la historia del mandatario, el inicio del ocaso ya puede ser determinado: el día que Bordet fracasó electoralmente, allá por octubre del 2019, cuando se puso al hombro la campaña nacional, fue su cara en la provincia, y no pudo sostener la voluntad popular lograda tres meses antes.

La cuestión no mejoró en nada con el transcurrir del tiempo, y lo que solo constituía un traspié electoral fue convirtiéndose en una crisis económica sin parangón en la provincia, la pandemia vino a dinamitar toda expectativa para la gestión.

Hoy en el Gobierno provincial no existe una sola área que funcione como es debido, todas las carteras hacen agua, lo único que se ha hecho hasta acá es incrementar el gasto político y las soluciones para los entrerrianos, hambreados casi en su totalidad, no llegan y no van a llegar.

En este terreno, tortuoso para la gestión Bordet, una presidencia del organismo que debe detectar las irregularidades en el gasto público, afín o propia, se hizo imperiosa.

El concurso del TdC es sin dudas otras de las muestras de corrupción en la Provincia, no existe ningún entrerriano que no piense o crea que fue armado por el gobierno para Lara.

Lara, con otros bochornos en su pasado como funcionario público, nuevamente  está en la mira.

Hay que recordar que en la “trayectoria” del hoy diputado y casi presidente del Tribunal de Cuentas, se encuentra la quema de libros de la biblioteca de la ciudad de María Grande, el cierre de una institución de idiomas también en su ciudad con el fundamento exclusivo de que su titular tenía un parentesco con la por entonces esposa de la cual se estaba divorciando, como también, y esto si indignante al extremo, un juicio en contra por alimentos a pesar de su muy buen pasar económico.

Este Portal accedió a la entrevista personal del diputado provincial oriundo de María Grande, la sentencia es lapidaria hacia el legislador y si habría que titular el video dos calificaciones son las obligadas, “vergüenza e indignación”, al menos estas han sido las expresiones utilizadas por quienes lo han visto.

La cuestión no es menor, la importancia del TdC no es otra que – más allá de los escándalos de corrupción que se descubran por la prensa, siendo la denuncia de percepción de haberes por personas fallecidas publicadas por este Portal un buen ejemplo-,  descubrir, en el control que ejerce, si existen irregularidades o anomalías en los actos de gobierno que contienen como objeto gasto público.

Es el organismo público de detección temprana de la corrupción, en el Estado, es el único que, con las constancias y demás documentos, puede determinar hechos o actos contra la administración pública, que perjudiquen las arcas públicas integradas por el dinero de todos los entrerrianos.

A pesar de esta trascendental función, el diputado provincial, muy ajeno a la misma, se mostró –y aquí lo grave- flexible con los controles, exponiendo sobre una mirada más amplia, con una marcada tendencia a que el organismo “colabore con la gestión”.

Dio ejemplos, el diputado, de su flexibilización de los controles, política contraria enteramente a la transparencia e integridad de la administración, a la ética pública, cuestionando la gran cantidad de condenas existentes en el organismo en juicios de cuentas seguidos contra presidentes de juntas de gobiernos

Los juicios de cuentas, son aquellos procesos que se siguen contra personas físicas o jurídicas que fueron beneficiados con dineros públicos para asignar a un fin específico y que no presentaron constancias o documentos justificando que los fondos fueron gastados en el objeto establecido.

En otras palabras, Lara justificó o se mostró contrario a que estas personas, que no han justificado de ninguna manera en que gastaron el dinero que les dio el Estado, un hecho de corrupción lisa y llanamente, hayan sido condenados.

No fue la única postura alarmante que manifestó el tres veces legislador provincial, también fijo postura sobre “una visión selectiva del control”, es decir, para él, el organismo que esta pronto a presidir, no debía controlar todo, solo aquello que establezca el mismo.

La lectura no puede ser otra: el diputado justificó y ya anticipó que habrá “vistas gordas” y una “doble vara” en el contralor de lo que están y en que gastan los funcionarios y funcionarias.

Una entrevista en la que, asimismo, se pude observar a un legislador titubeante, con cierto tartamudeo a la hora de responder, impreciso, redundante, como “coacheado” pero ignorando de que se trata el cargo que ocupará, al menos esa fue la sensación de los conocedores del derecho administrativo y concursos públicos.

Lo curioso del diputado que se mostró contra la transparencia, selectivo para las irregularidades, titubeante y poco conocedor de la materia y de la función con que Bordet empuja y apura para envestirlo, fue muy bien puntuado por el jurado.

Fuente: El Portal de Ricardo David.

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