IOSPER, superpoblado de contratados y funcionarios millonarios, y los afiliados sin cobertura

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IOSPER, overcrowded with millionaire employees and employees, and members without coverage.

Más de 48 millones de pesos al año van a los bolsillos de 10 directores, pero al afiliado le descuentan los aportes y le niegan un medicamento o un reintegro.

Una vez más, la Federación Médica de Entre Ríos rechazó la propuesta del Iosper, por lo que más de 300 mil entrerrianos continúan sin cobertura de la obra social, a pesar de que se les descuentan compulsivamente los aportes por este concepto.

La situación evidencia que los 2.246 médicos incluidos en el padrón de prestadores no creen en la palabra del gobernador, que en la Asamblea legislativa de este lunes se remontó al año 1995 para encontrar una excusa a la delicada situación que hoy vive el Iosper.

El padre de Bordet fue parte del gobierno provincial en aquel 1995 del que el gobernador habla, como presidente del Tribunal de Cuentas, mientras que el actual mandatario más tarde fue ministro de Busti y luego intendente, mientras que gobierna la provincia desde hace 5 años.

Hace 15 días que los afiliados del Iosper no tienen cobertura, pero la situación es precaria en la obra social desde hace tiempo, ya que niega cobertura y prestaciones a sus afiliados, algo que incluso derivó en muertes que podrían haberse evitado con prácticas médicas que ni siquiera revisten gran complejidad.

Evidentemente, entre los médicos que se incluyen en el padrón de prestadores, habrá muchos que votaron por Bordet o tienen afinidad peronista. Sin embargo, hoy no le creen al gobernador y a sus funcionarios, por lo que rechazaron nuevamente la propuesta.

Por otra parte, en el año 1995 del que habla el gobernador. La obra social contaba con una estructura de funcionarios mucho más chica que la actual.

Había un solo presidente, hoy el directorio está conformado por 10 directores y un presidente, todos con abultadísimos sueldos. Además, hay una comisión fiscalizadora, que tiene tres integrantes designados por pedido del mandatario, Sergio Michelet, Mariano Giampaolo y Mario Imaz, un amigo muy cercano de Bordet.

Los 10 directores y el presidente, le cuestan a la obra social y al gobierno provincial 48 millones de pesos al año, mientras que la comisión fiscalizadora cuesta 1,200 millones mensuales solamente en los sueldos de los tres integrantes, y además tiene todo tipo de gastos como empleados, oficinas, secretarias y demás.

En 1995, todos los empleados eran de carrera y un presidente, y la obra social funcionaba sin mayores inconvenientes con unas 90 personas en planta en toda la provincia. Hoy, la planta creció de manera exponencial y el Iosper tiene más de 1000 empleados, 700 de carrera y 300 contratados entre las gestiones de Moreyra y Cañete, y una gran planta de funcionarios.

Al menos esos son los datos que hoy se pueden conocer, el resto no aparece en ningún lado, pero los trabajadores aseguran que hay cientos de contratos escondidos, algunos de los cuales podrían ser truchos, como en la Legislatura.

Solamente el año pasado, luego de que Bordet fuera reelecto habrían ingresado al organismo más de 100 personas, según trascendió. Algunos como contratados y otros como adscriptos.

Entre los nombres que aparecen se encuentra el de Rodolfo Leite, Sergio Almeida, Mario Redondo, César Velázquez, Claudio Moreyra, Manuel Piaggio, Víctor Urbani, Juan Carlos Moreyra, entre otros.

Muchos de ellos cobran en el Iosper pero a la vez cobran sueldos en otro lado. Por ejemplo, Pablo Testa.

Como ese caso hay otros, como el de Claudio Moreyra, que ya fue denunciado por cobrar doble sueldo, uno en el Senado por más de 123 mil pesos y otro en el Iosper por 60 mil.

Además, cada uno de los 11 funcionarios que conforman el directorio hacen ingresar al organismo a parientes, amigos, ex y actuales parejas, yernos, nueras, hijos y demás.

El propio Cañete designó a su esposa en el organismo y habría designado a sus dos hijas al frente de delegaciones.

En tanto, la vida que llevan adelante los funcionarios dista mucho de la magra realidad de los afiliados del Iosper, ya que cuentan con departamentos y casas en el exterior, autos de alta gama, mientras los afiliados tienen que hacer largos peregrinajes para intentar acceder a un reintegro por algún medicamento o prestación.

De acuerdo con el presupuesto de la obra social, el 20% de los más de 5.500 millones de pesos que ingresan a la obra social se va en los sueldos de los funcionarios, como Cañete, Monzón, Moreyra, o Valeria Kunzi, la gerente prestacional.

Su marido, Víctor Urbani, aparece en la lista de adscriptos y habría sido contratado por esta en mantenimiento, tras lo cual pasó al Cemener, como jefe, un meteórico ascenso.

De acuerdo con el presupuesto, en el ejercicio 2021 se gastará en personal, del cual la mayor parte de la torta va a parar a los bolsillos de los funcionarios, 510 millones de pesos.

El resto, gastos operativos, 691 millones; bienes de consumo, 8 millones; servicios no personales (que no queda en claro qué es), casi 172 millones de pesos; bienes de uso, 10 millones; obra pública, 1 millón; maquinaria y equipo, 9 millones; el resto, va a los funcionarios.

Mientras los afiliados no pueden acceder a las prestaciones médicas, un derecho consagrado en la Constitución, el Iosper gasta 510 millones de pesos en personal, la gran mayoría funcionarios.

En tanto, hay una comisión fiscalizadora que debería controlar que la administración del organismo sea transparente, pero parece que miran para otro lado.

Bordet hoy habla de restituir 300 millones de pesos de sueldo al organismo, pero queda claro que ese dinero no hará más que volver a los bolsillos de los funcionarios y a los gastos de la política.

En tanto, producto de la corrupción estructural y del descreimiento de los profesionales médicos con la actual gestión, los afiliados siguen sin cobertura desde hace más de 15 días, y el problema está lejos de resolverse.

Fuente: El Portal de Ricardo David.


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