El llamado de Alberto Fernández desató un fuerte encontronazo entre Bordet y Bahl

Difunde en las redes

Alberto Fernández’s call unleashed a strong clash between Bordet and Bahl.

En la reunión de gabinete del pasado sábado, el gobernador se desligó, responsabilizó al intendente por el brote en Paraná y exigió medidas urgentes.

El llamado del presidente de la Nación, Alberto Fernández, para pedirle renuncias al gobernador Gustavo Bordet desnudó la feroz interna entre el mandatario provincial y el intendente de Paraná, Adán Bahl.

Hace ya varios días que el número de contagios en la capital provincial crece de a decenas, al punto tal que se declaró la circulación comunitaria del virus, mientras las autoridades dan marchas y contramarchas en las medidas tomadas, evidenciando un total desconcierto.

La ministra de Gobierno, Rosario Romero, admitió públicamente ante los medios la incapacidad de la Policía de Entre Ríos, que está bajo su órbita, para hacer cumplir la cuarentena.

Esas declaraciones llegaron a oídos del presidente de la Nación, Alberto Fernández, que muy ofuscado llamó a Bordet para recriminarle que no podía tener funcionarios de ese tipo en su gobierno.

Luego de ese llamado, el gobernador llamó a una reunión en el Centro de Convenciones de Paraná en la que desnudó la interna con el intendente y exigió que se intensificaran los controles en Paraná.

Básicamente, según trascendió, Bordet culpó a Bahl por el brote en la ciudad, acusándolo de las aglomeraciones de personas en los espacios públicos y las reuniones sociales en las que se habrían producido los contagios.

Según las autoridades de salud provincial, encabezadas por la ministra Sonia Velázquez, la propagación del virus en la capital provincial se dio por las reuniones sociales y los encuentros en las plazas, parques y espacios públicos, y señalaron a las rondas de mate como principal culpable por los contagios.

A raíz de ello, sindicaron al intendente Bahl como el responsable de que esos encuentros se produzcan en la capital provincial, principalmente en el primer fin de semana de agosto, cuando los parques y las plazas se vieron colmados.

En la reunión estaba presente la ministra Romero, quien llamativamente no emitió palabra para defender al intendente.

La jefa de la policía y encargada de coordinar los controles, líder de uno de los sectores con más presencia en el municipio de Paraná, prefirió el silencio mientras Bahl era responsabilizado por los contagios en la ciudad.

De todos modos, es conocido entre los paranaenses que desde el comienzo de la cuarentena los controles en los accesos a Entre Ríos y su capital no fueron los más estrictos por parte de las autoridades provinciales.

Los principales focos de casos son la provincia y la ciudad de Buenos Aires, a pesar de lo cual en Entre Ríos se permitió a personas provenientes de esos lugares ingresar a Paraná sin mayores controles y sin controlar que efectivamente cumplieran el aislamiento de 14 días al llegar desde esos puntos.

Mientras que otras provincias establecieron rigurosos controles de las personas que ingresaban, en puntos como el Túnel Subfluvial o los puentes Rosario-Victoria y Zárate Brazo Largo, la única traba para ingresar a Entre Ríos era el pago del peaje.

Evidentemente, la responsabilidad de los controles no es solamente del municipio, ya que en la capital provincial se registraron numerosos casos en miembros de la policía, que denunciaban desde el comienzo de la cuarentena la falta de insumos y elementos de protección y la indiferencia de las autoridades provinciales.

En tanto que Bordet y la ministra Velázquez señalaban a las reuniones sociales y los encuentros en los espacios públicos como las causas de los contagios, los numerosos casos en la policía y en las reparticiones de la administración pública, ponen en evidencia la desidia de las autoridades provinciales.

Mucho más sencillo que admitir la propia responsabilidad fue culpar al intendente de la ciudad en la que se registra el mayor número de contagios, a pesar de que Paraná es la sede administrativa del gobierno provincial y el lugar de residencia del gobernador y el funcionariado.

A pesar de ello, ante el llamado del presidente, la reacción de Bordet fue responsabilizar a Bahl, algo que desnudó la interna que siempre existió entre ambos, incluso cuando eran gobernador y vice de la provincia.

Mientras el resto escuchaba sin intervenir, Bordet mostró su enojo por el llamado del presidente y presionó fuertemente al intendente para que intensificara los controles, luego de responsabilizarlo por la circulación comunitaria del virus en Paraná.

Ante esa presión, Bahl prefirió evitar un enfrentamiento por cuestiones institucionales se comunicó con Lucas Feltes, el segundo en la secretaría de Servicios Públicos, a cargo de la subsecretaría, y le pidió cerrar las principales arterias de acceso a espacios públicos como el llamado Parque Nuevo, la Toma, y el Hipódromo.

Cumpliendo con el pedido del gobernador, Feltes mandó camiones con tierra y escombros a esos lugares, que formaron barricadas para impedir el paso de vehículos a esos espacios públicos, conformando “piquetes”, aunque oficiales, con los que los paranaenses se encontraron este fin de semana.

El objetivo de los improvisados piquetes, y de la fuerte presencia policial, con vehículos y armas, en los principales espacios públicos de la ciudad era evitar y disipar las aglomeraciones de personas en esos lugares, luego de que el gobernador y la ministra Velázquez las señalaran como las causantes de los contagios y de que responsabilizaran a Bahl por ello.

Desde que se decretó el aislamiento, es la primera vez que el gobernador apunta y acusa a un intendente peronista por el brote.

Lo más llamativo fue que, con todo el gabinete de Bordet presente, ni siquiera Rosario Romero salió a defender a Bahl, que no tuvo más remedio que ceder ante la presión del mandatario provincial y activar mayores controles, que incluyeron las barricadas de escombros mandadas por Lucas Feltes.

El silencio de Romero es llamativo porque ella misma admitió la gran dificultad que tiene la policía provincial para hacer cumplir las medidas que establecen el gobernador y las autoridades de Salud, comandadas por la trabajadora social Sonia Velázquez.

Son el gobierno provincial y el ministerio de Salud los que se encargan, desde el día 1 de la cuarentena, de dictar decretos y pautar normativas para toda la provincia, siguiendo los lineamientos de la nación.

En este tiempo, los municipios han podido decidir, en base a su situación sanitaria, qué medidas aplicar o no y qué actividades liberar.

Sin embargo, esta es la primera oportunidad en que el gobernador Bordet encara directamente a un intendente por el fuerte brote que se desató en la capital provincial y que llevó a que el virus sea declarado de circulación comunitaria, lo que significa que no se pueden establecer los nexos epidemiológicos en los casos para establecer aislamientos y evitar la propagación.

El llamado de Alberto Fernández sentenciando que había funcionarios que no podían seguir en sus cargos puso al gobernador en un brete, ya que complicó aún más su posición ante el presidente, que ya lo viene mirando de reojo desde las elecciones de octubre, porque en la nación consideran a Bordet el principal responsable de la histórica derrota del justicialismo en la provincia.

De todos modos, el mandatario provincial, en lugar de deshacerse de los funcionarios a los que apuntó el presidente, acusó a Bahl de ser el culpable del brote de coronavirus en Paraná.

En medio de la fuerte interna desatada, en la que cada uno pretende salvarse solo, quedaron los vecinos de Paraná, con los principales espacios públicos cerrados por piquetes de policías con barricadas, vehículos de la fuerza y armas.

Fuente: El Portal de Ricardo David.


Difunde en las redes

Comentarios

comentarios