Una “kamikaze” se inmola en una céntrica calle de Estambul y deja al menos seis muertos y 81 heridos

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A “kamikaze” blew itself up in a central street in Istanbul and leaves at least six dead and 81 injured.

Erdogan ha informado que se trabaja ya en la investigación para averiguar quiénes son los autores de este “traicionero atentado”. Entre los sospechosos están los kurdos del PKK o el Estado Islámico.

Un gran estallido en una de las principales avenidas comerciales de Estambul mató ayer a seis personas e hirió a más de ochenta. Lo que pintaba como una plácida tarde dominical en la popular avenida Istiklal, se convirtió repentinamente en un escenario de pánico y destrucción. Un potente estruendo, acompañado de una llamarada, sorprendió a los centenares de peatones presentes, que empezaron a correr aturdidos en todas direcciones.

Sirenas de vehículos policiales y ambulancias se combinaron con los gritos y llantos de los presentes, en un suceso que fue rápidamente catalogado como un atentado terrorista. El estallido se produjo a las 4:20 de la tarde, en una de las principales arterias comerciales que desembocan en la plaza Taksim. Tras la psicosis desatada, todos los comercios de la zona bajaron las persianas. A esa hora, la calle estaba abarrotada de residentes y turistas.

Cuando escuché la explosión me quedé petrificado. La gente se quedó congelada, mirándonos unos a otros. Luego, empezamos a correr, era lo único que pudimos hacer”, explicó a Reuters Mehmet Akus, trabajador de un restaurante de la zona. Instantes después del estallido, la maquinaria de emergencia se activó, con el traslado de sangre a hospitales cercanos, y la llegada de investigadores para recabar pruebas sobre el terreno.

En un vídeo difundido en redes sociales, se vio a transeúntes tratando de socorrer a los heridos tendidos en el suelo frente a una tienda de Mango, mientras esperaban la llegada de las ambulancias. Desde el cielo rugía el estruendo de los helicópteros, mientras los agentes se apresuraban en acordonar la avenida. Antes de partir al foro del G-20 en Indonesia, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan confirmó que el estallido fue causado por una bomba. Lo catalogó de «ataque traicionero» con «olor a terror», y prometió que los responsables serán castigados. Cuando todavía se trataban de aclarar los detalles de lo ocurrido, el mandatario afirmó que «los esfuerzos para derrotar al pueblo turco mediante el terrorismo fracasarán hoy, tal como ocurrió en el pasado y ocurrirá en el futuro».

Más tarde, el vicepresidente turco Fuat Oktay aseguró que «una mujer» estaría detrás del atentado en Estambul. «Consideramos que se trata de un atentado terrorista debido a la detonación de una bomba por parte de un asaltante que se cree que es una mujer, según las primeras informaciones», declaró Oktay.

Tras años de relativa calma en las calles de las principales ciudades turcas, el atentado rememoró los ataques sangrientos ocurridos en las zonas más turísticas de Estambul o Ankara años atrás. Entonces, los responsables de los atentados fueron integrantes del Estado Islámico (ISIS), que en sus años de esplendor tenía el fortín en la vecina Siria; y militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), guerrilla kurda que reanudó los ataques en territorio turco tras el colapso de las conversaciones de paz. Entre 2015 y 2017 murieron más de 500 personas en la oleada de atentados.

Posteriormente, Turquía lanzó operaciones en el norte de Siria para reforzar el control militar en la frontera –en regiones de mayoría kurda-, y aumentó el despliegue de fuerzas de seguridad en las principales urbes del país. De este modo, se logró contener la sangría. Ante las restricciones impuestas a militantes kurdos en países europeos como Suecia, analistas locales especularon con que podría tratarse de una venganza perpetrada por el PKK. A última hora del domingo, ningún grupo había reivindicado la autoría del ataque.

Dos de los ataques más mortíferos ocurrieron en diciembre de 2016, cuando 38 personas murieron y 155 resultaron heridas en un doble ataque bomba en un estadio de Estambul; y otro en un popular club nocturno de la misma ciudad en enero de 2017, que se cobró 39 vidas y decenas de heridos. Murat Aslan, analista de seguridad turco, explicó a Al Jazeera que la explosión ocurrió en un lugar con especial densidad de peatones, y con máximas precauciones de seguridad. «La policía suele estar en máxima alerta. Si un sospechoso lleva una bolsa, suele ser registrado, pero no se puede parar a todo el mundo para chequeos», comentó. La zona está repleta de cámaras de seguridad, por lo que es probable que la policía pueda identificar al o los responsables.

Apagón informativo.

Erdogan ha informado en rueda de prensa que se está trabajando ya en la investigación para averiguar quiénes son los responsables de este “traicionero atentado” y “quienes estén detrás”. “Los intentos de hacer que Turquía se rinda mediante el terror nunca han tenido éxito y jamás lo tendrán”, ha remarcado.

Mientras, un tribunal de Estambul ya ha declarado un “apagón informativo”, siguiendo el protocolo antiterrorista en Turquía, mientras la Oficina del Fiscal General de Estambul ya ha anunciado el comienzo de una investigación que contará con ocho fiscales y dos vicefiscales jefes, según el ministro de Justicia, Bekir Bozdag.

Según el comunicado emitido por la Oficina del Fiscal General de Estambul, “se han designado cinco fiscales. Además, el Ministerio Público de Estambul y la Judicatura Penal de Paz ha vetado todos los medios audiovisuales de noticias y redes sociales relacionados con la explosión”.

En este sentido, el director de comunicaciones, Fahrettin Altun, dijo que “todas las instituciones y organizaciones de nuestro estado están realizando una investigación rápida, meticulosa y eficaz sobre el incidente. Invitamos a las organizaciones de medios a ser responsables, a no confiar en el contenido desinformativo que se origina en las redes sociales y a tomar medidas”.

Estambul ha sido golpeada por varias explosiones en el pasado, incluido un atentado suicida en Istiklal en 2016 por parte de un presunto miembro del Estado Islámico que costó la vida a cinco personas.

En el mismo año, las milicias kurdas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), consideradas por Turquía como una organización terrorista, se atribuyeron la responsabilidad de un atentado con bomba que mató a 38 personas fuera de un estadio de fútbol en el área de Besiktas en el centro de Estambul.

Reacciones internacionales.

Entre las primeras reacciones internacionales destaca la del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. “Horribles noticias esta noche desde Estambul. Mis condolencias a las víctimas. Todos nuestros pensamientos están con los que están respondiendo actualmente y con la gente de Turquía en este momento tan angustioso”, ha manifestado a través de su cuenta de Twitter.

También ha reaccionado Francia, que ha trasladado sus “sinceras condolencias”. “Francia se solidariza con Turquía frente al terrorismo”, ha apuntado.

Alemania se ha referido a la “terrible explosión” en la avenida Istiklal, a las “horrorosas imágenes”. “Pienso en la gente que solo quería pasear por la calle comercial Istiklal un domingo y han sido víctimas de una terrible explosión”, ha señalado la ministra de Asuntos Exteriores alemana, Annalena Baerbock.

Mientras, Grecia ha “condenado inequívocamete” el “terrorismo” y ha trasladado sus “sinceras condolencias” al Gobierno y al pueblo turcos. También han reaccionado a la explosión Georgia, Uzbekistán, Albania, Bosnia y Herzegovina, Macedonia del Norte, Maldivas, Ucrania o Suecia.

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