Se fugaron con 20 millones de dólares que le robaron al gobierno de Estados Unidos y abandonaron a sus hijos

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They ran away with $ 20 million that they stole from the United States government and abandoned their children.

La pareja estafó al Gobierno de Estados Unidos con los bonos de asistencia que se otorgaron a partir de la crisis que se generó por la pandemia del coronavirus y decidió escaparse dejando solos a sus hijos.

Una pareja le robó 20 millones de dólares al Gobierno de Estados Unidos, le dejó una nota a sus hijos y se fugó para evitar una dura condena.

Se trata de Richard Ayvazyan y Marietta Terabelian, dos de las personas más buscadas por el FBI. El hombre de 42 años y la mujer de 37 estafó al Estado a partir de la crisis que se generó por la pandemia del coronavirus.

El Gobierno de Estados Unidos decidió brindar bonos de asistencia para los más necesitados cuando miles de personas perdieron sus trabajos y las pequeñas empresas entraron en quiebra.

Allí, los Ayvazyan vieron una gran oportunidad de negocio. Utilizando identidades falsas que incluían a personas fallecidas, ancianos o estudiantes de intercambio que habían regresado a su país de origen, la pareja fue acumulando la ayuda estatal destinada a personas en situación de emergencia.

Al plan inicial, se sumaron decenas de negocios que crearon con nóminas y declaraciones de impuestos falsificadas. Según el diario Los Angeles Times, Richard convocó a otros para que participaran de la estafa y, de esa manera, acumularon cerca de 150 solicitudes de préstamos.

Una vez que tuvieron el dinero en mano, invirtieron los millones recaudados en joyas, relojes de alta gama, monedas de oro, propiedades en los barrios más exclusivos de California, objetos de diseñador y una moto Harley Davidson. Esta nueva actitud no tardó en alertar al Gobierno de Estados Unidos, quienes empezaron a investigar su situación.

Tras un allanamiento en su mansión de 3,25 millones de dólares, meses más tarde el matrimonio fue declarado culpable ante la Justicia. Sin embargo, cuando el juez dictaminó la sentencia, solo estaban para escucharla sus tres hijos de 13, 15 y 16 años, ya que una noche sus padres desaparecieron. “Algún día volveremos a estar juntos”, fue el mensaje que les dejaron en una nota arriba de la cama antes de fugarse.


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