Alfalfa de exportación: los fardos argentinos también quieren conquistar el mundo

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Export alfalfa: Argentine bales also want to conquer the world.

Los productores de alfalfa son cautos y prefieren mirar el vaso medio vacío o la parte más oscura de la hoja, en este caso. La incidencia de las exportaciones argentinas a nivel mundial es ínfima: dentro un mercado global que moviliza más de ocho millones de toneladas anuales, recién en los últimos dos ejercicios los envíos locales lograron superar la barrera de las 100 mil toneladas.

Sin embargo, esta cifra es una foto que muestra una película en permanente ascenso en los últimos años y que refleja la oportunidad que tiene el país de transformarse en un actor con mayor protagonismo en el comercio de una de las principales especies forrajeras.

El brote verde (el vaso medio lleno) es que, según datos del Indec, entre las categorías “harinas y pellets” y “plantas, raíces y productos forrajeros” (en este segmento se incluyen los henos), el año pasado Argentina exportó 120 mil toneladas de productos de alfalfa, que trajeron al país 34,6 millones de dólares.

Ambas cifras son récord: el máximo anterior, correspondiente a 2019, fue de 105 mil toneladas y de 32,5 millones de dólares, lo que significa que el año pasado cerró con un crecimiento del 14 por ciento en volumen y del seis por ciento en facturación.

Además, de los datos se desprende que el último lustro fue realmente brillante para esta cadena: las 120 mil toneladas del año pasado son el doble de las 60 mil de 2017 y cuadruplican al promedio 2010/2016, que rondó las 30 mil toneladas. En divisas, se pasó de un flujo anual de entre cinco y ocho millones de dólares a más de 30 millones.

Y se trata de guarismos con alta importancia para Córdoba, que es la mayor productora de alfalfa del país y concentra alrededor del 60 por ciento de las exportaciones.


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