Giro decisivo en la diplomacia.
El Presidente se reunió ayer con el vice estadounidense Joe Biden y con el primer ministro inglés, James Cameron, a quien le planteó una agenda abierta. Habló de una “nueva etapa”.
Las dos postales que se llevará Mauricio Macri de Suiza no son fotos con las montañas nevadas de Davos sino con Joe Biden, vicepresidente de EE.UU. y David Cameron, primer ministro de Gran Bretaña. Ayer, en el Foro Económico Mundial el Presidente relanzó las relaciones con estos dos países que fueron maltrechas durante el kirchnerismo.
“Estados Unidos quiere empezar una nueva etapa”, dijo Macri tras el encuentro con el estadounidense. Y Biden lo ratificó: “Comienza una nueva en la relación bilateral”.
Respecto a la reunión con Cameron, el presidente argentino la calificó de “constructiva”. Y dijo que “hay vocación de comenzar una relación donde se pongan todos los temas en la mesa”.
Macri tuvo un día intenso. Arrancó reuniones a las 8 de la mañana en el edificio Congress Hall del foro. Había salido del hotel Seehof a las 7.42. Entonces se subió a un vehículo con el vocero presidencial, Iván Pavlosky, el asesor en inversiones extranjeras – el ex Techint y Siderar, Jorge Reyser–, y el médico que lo acompaña en el viaje, Hugo Esteva.
La agenda de Macri por la mañana se concentró en encuentros con empresarios. Vio a los CEO’s de las multinacionales Dow, Shell, Facebook, Coca Cola y Total. Eso le valió un puñado de anuncios:
-Dow avanzará el polo petroquímico en Bahía Blanca y en otras tres “olas” de inversión;
-Shell incluyó a la Argentina en su radar junto a Estados Unidos y Canadá.
— Coca Cola invertirá US$ 1.000 millones en cuatro años (ver más información en la página 14).
Promediaba la media mañana y el gobierno argentino había ocupado unas sillas al lado de una oficina que decía ‘Bilateral room ME 24’. Ahí Macri, como si fuera un consultorio, abría y cerraba la puerta. Que pase el que sigue. La habitación era adusta: una mesa, un par de sillas y un sillón.
Cuando Macri despedía a alguien y abría la puerta, alguien que pasaba se paraba a saludarlo. Pasó con la alcaldesa de París y los empresarios argentinos Eduardo Elsztain y Enrique Pescarmona.
Mientras tanto la reina de Holanda, la argentina Máxima Zorriegueta, conversaba con Susana Malcorra, Marcos Peña y Federico Sturzenegger. Pavlosky miraba la agenda. Alfonso Prat-Gay iba y venía. El gobierno argentino ya había levantado un verdadero campamento en el Central Lounge de Davos. Al lado, un barra como la del bar Florida Garden de Florida y Paraguay, era punto de encuentro de CEOs, políticos y líderes del mundo.
Al mediodía llegó el tiempo de ver a Cameron. Una de las bilaterales más esperadas. Para eso había que salir de ese salón. El británico los esperaba en la habitación 447 del piso 4 del hotel Belvedere de Davos, ubicado en la calle Promenade, la más destacada de este pueblo alpino.
Macri no se anduvo con vueltas y le dijo al arrancar: “Podemos abrir las conversaciones, si usted están listos yo estoy listo”. La reunión duró más de 20 minutos. “Fue muy constructiva”, dijo Macri al salir.
Quedaba poco para las 13. El cielo de Davos era una postal. Macri fue al Hotel Europe (a un evento con la prensa internacional) y luego al Intercontinental para ver a Biden. La prensa no pudo ingresar.
Para las 4 de la tarde, y tras ver al primer ministro holandés, Macri retornó al campamento argentino en el Central Lounge. Sentía un puntazo en su costilla y se sentó. Y los periodistas aprovecharon su entrada a boxes para armar un ida y vuelta. Esto dijo sobre la reunión con el vice de EE. UU.:
-Biden sobre Argentina: “Reconoce que el país tendrá un liderazgo importante en el futuro”.
-La agenda de Washington: “A ellos lo que más le interesa es narcotráfico, terrorismo, cambio climático y las nuevas energías”.
– Los holdouts: “Con Biden no hablé. Pero sí lo hizo Alfonso Prat-Gay (con el Tesoro, ver página 6) para que EE.UU. sepa que la Argentina tiene vocación de resolver este problema. Entonces el gobierno argentino se lo hizo saber a EE.UU. y a todo el mundo que se quiera enterar. Porque acá, en Davos, cada dos por tres te preguntan: ¿cuándo se resuelve el tema? Mañana lo hará Malcorra con John Kerry”.
Macri, que ya se había recuperado, se levantó para verse con Manuel Valls, primer ministro francés, y más tarde, con Benjamin Netanyahu, de Israel. Como tenía el rostro cansado al finalizar esos encuentros, y aún le quedaba una cena (y arrancar hoy a las 7.30), Peña adelantó que el 25 y 26 de febrero llegará a Buenos Aires Francois Holland “en visita de Estado”. Lo acompañará una delegación de 130 personas.
Respecto al encuentro con el premier israelí, evalúan coordinar una reunión de gabinete de ambos gobiernos en Israel o la Argentina y se habló de los intereses de inversores israelíes en Argentina. “No se habló ni de la causa Nismann ni del Memorándum con Irán”.
A la noche Macri cenó en un encuentro latinoamericano en el Hotel Sunstar. Para más tarde se había organizado una Argentina Nightcup. Macri no llegó para las cervezas Quilmes, los fernet y los alfajores. El día que relanzó las relaciones con EE.UU. y Gran Bretaña había terminado a las nueve y media de la noche.
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