The “no man’s lands” of the Brazilian Amazon, on the way to devastation.
Unos 830.000 km2, que constituyen el 20% de la selva amazónica de Brasil, no están catalogadas ni como ni como unidad de conservación, ni como reserva indígena, ni como tierra privada. Por eso están menos vigiladas y más expuestas a la explotación indiscriminada.
La codicia del hombre sobre la riqueza amazónica tiene vía libre en las ‘selvas públicas no destinadas’ de Brasil, una inmensa área no regulada donde invasores de tierras, mineros y madereros ilegales campan a sus anchas.
Por avatares de la historia y desidia de las autoridades, unos 830.000 km2 -cerca del 20% de la Amazonía brasileña, casi el tamaño de Venezuela- no están catalogadas ni como unidad de conservación, ni como reserva indígena, ni como tierra privada, y por ello están menos vigiladas y más expuestas a la explotación indiscriminada.
Desde hace décadas, florecen iniciativas para regularlas y protegerlas.
A orillas del río Manicoré, un serpenteante curso de agua negra que surca el sur del estado Amazonas (norte), quince comunidades tradicionales que viven de la pesca, la caza y los frutos, luchan desde 2006 por constituir las casi 400.000 hectáreas de frondosa selva donde viven en una Región de Desarrollo Sostenible (RDS), una de las formas de conservación previstas en Brasil.



