«Si Gustavo quiere mi renuncia que me la venga a pedir él, yo no voy a renunciar”, dejó en claro la alta funcionaria del gabinete provincial.
Fernández cambió el Gabinete, Kichilof también. De raíz. La derrota histórica o la gran paliza épica caló hondo y lo justificó plenamente, tal como lo adelantamos. Es muy tonto esperar que haciendo lo mismo de siempre se produzcan resultados distintos. Sería eso una perogrullada. A su vez, los acotados tiempos de Cristina así lo exigen.
Pero por éstos pagos de “Pancho” Ramírez es todo a ritmo lento, “pancho”, “a lo Bordecito” comentó alguien que caminó mucho con él en Concordia y que ahora está distanciado. Sostiene que “hasta la sepultura política de los Crestos que la pronostican para noviembre, no va a pasar nada. Te apuesto lo que quieras” desafía.
En eso, en las urgencias a contra reloj, coinciden por distintas razones Cristina y los Crestos. Si Enrique, el líder del Clan es nuevamente vapuleado, no parecería ser tan errado el vaticinio.” Fijate que hasta el primo Marcelo está con Frigerio”, dijo largándose una carcajada el ex – amigo del Gobernador.
Sin embargo en esa ambigüedad eterna y típica en la que los duerme y enreda a todo el mundo, el mandatario habría dicho puertas adentro lo contrario. Quiere no desentonar porque teme que le cierren la canilla desde Buenos Aires cerca de fin de año. Sacó cálculo que Juan Manzur el flamante Jefe de Gabinete tiene excelente relación con Enrique Cresto, por las obras que le llevó éste a Tucumán desde el ENHOSA.
Según comentaban en los pasillos de la Casa Gris que una secretaria de Estado de pelo platinado,y corto conjuntamente con un alto funcionario del Gobierno fueron la semana pasada con una excusa tonta al despacho de una encumbradísima funcionaria por encargo del Gobernador, para deslizar como quien no quiere la cosa y si la conversación daba, que había renunciado Sonia Velázquez. Debían dejar traslucir sutilmente que esperaban que la visitada también de un paso al costado, siempre con disimulo. Esa era la consigna. Que la línea era que todos y todas la imiten “y dejarle las manos libres” al conductor, que está urgido por enviar señales claras, de las que se perciba que hay una armonía perfecta con los principales líderes nacionales. Sin darles tiempo a empezar la charla y adivinando la intención desde el vamos, los abordó directamente primeriando en firme: ¿Es cierto que renunció Sonia?, largó.Los dos con un poco de vergüenza y otro de sorpresa, alcanzaron a asentir con la cabeza. Los despachó directamente antes que abran la boca cerrando el tema con un directo saludo para nada codificado: “Si Gustavo quiere mi renuncia que me la venga a pedir él, Yo no voy a renunciar”. No les daban las patitas para cruzar el pasillo a la oficina a los misioneros, y correcaminos llegaron rápido con la mala nueva.
Es que se sabe, hizo la pata ancha, echó raíces y más que parte, siente que es también dueña de la pelota, que no hay posibilidad de tumbarla. Por tal motivo se encargó de publicitar este hecho rápidamente entre los funcionarios, y logró que todos la imiten a ella y no a Sonia Velázquez.
“Gustavo le tiene miedo al carpetazo. Quiere que se vaya pero ella sola” le habría dicho un señor mayor de setenta, que visitaba con facturas (y no para comer ni para tomar mates) precisamente muy habitualmente la Casa de Gobierno por diversos “trámites” a un diputado provincial de la costa este, alto, que sabe publicitar sus actos por Facebook con publicidad paga por una contratada y que cumplió el sueño del pibe de tener su propia radio.
Ese mismo diputado que también prende velas esperando el ocaso de los Cresto y se arregla para el velorio, festejó. , “Mirá vos, sería una alta integrante del gabinete Okupa”.
Ante la rebelión en la granja, Bordet recalculó: rechazó la renuncia de Velázquez y postergó los cambios para después de noviembre, para estar “free de Crestos”.
Con Información del Portal de Ricardo David (Ciudad de Paraná)