The Battle of Jerson will decide the future of the Ukrainian war.
Ocupada por Putin desde el inicio de la invasión, la estratégica región permite el acceso por tierra a Crimea. Kyiv no se fía de la aparente retirada y aspira a recuperarla para socavar la moral rusa.
La guerra en Ucrania está por entrar en una batalla decisiva. El control de Jersón está sobre la mesa de la inteligencia ucraniana y rusa. La región es el primer gran premio de Vladimir Putin, bajo su control desde el primer mes de la invasión. Las últimas noticias sugieren que el Ejército ruso podría estar a punto de retirarse de la primera línea de fuego, pero los soldados ucranianos mantienen cierta prudencia y entre sus cábalas entra la posibilidad de una estratagema para preparar una emboscada.
En este domingo Vlodimir Stremousov, jefe adjunto de la administración de ocupación instalada por Rusia en Jersón, dijo que era probable que Rusia retirara sus tropas de la orilla occidental del río Dniéper. En declaraciones posteriores, Stremousov se mostró más ambiguo, diciendo que esperaba que no hubiera retirada, pero que “tenemos que tomar algunas decisiones muy difíciles”.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, dijo a sus ciudadanos que “esperaran buenas noticias” de la región, y otro alto funcionario aseguró recientemente que espera recuperar la ciudad para finales de año. Los militares ucranianos quieren que Jersón sea la victoria definitiva para socavar la moral rusa y mantener una sola premisa: Ucrania es capaz de ganar esta guerra. Por ahora, la gran recompensa sigue en manos de Rusia.
Los servicios de inteligencia occidentales esperan un cruento enfrentamiento entre ambos bandos por el control de Jersón. La provincia circundante controla el acceso terrestre a Crimea -ocupada por Rusia-, y asegurarla fue uno de los pocos éxitos de una campaña rusa por lo demás desastrosa. Estratégicamente vital para Moscú, las fuerzas armadas ucranianas detectaron la semana pasada un traslado de hasta 1.000 soldados rusos a la región. La ciudad sigue siendo el único punto de apoyo importante de Moscú en el lado occidental del río Dniéper. De perderla, las fuerzas ucranianas podrían seguir avanzando y rodear a las fuerzas rusas.
También se encuentra en Jersón un canal que suministra a Crimea de agua dulce, algo que Ucrania bloqueó en respuesta a la ocupación en 2014, reportando un costo de millones de euros a Rusia. Uno de los primeros movimientos del Kremlin después del inicio de la invasión en febrero fue apoderarse del canal y renovar los flujos de agua.
El otoño más duro se empieza a instaurar en Ucrania; los cortes de luz y agua, debido a los bombardeos, son cada vez más frecuentes. Civiles y militares conviven con la escasez. El frío y la lluvia hacen que el avance terrestre del equipo militar más pesado se atasque entre el barro. Desde principios de septiembre Ucrania ha recuperado cientos de kilómetros cuadrados de la región administrativa de Jersón, cada metro se ha luchado sacrificando vidas humanas y descubriendo la destrucción que el Ejército ruso deja a su paso.
Zelenski se ha esforzado en explicar las consecuencias de una victoria rusa en Ucrania; el peligro que seguiría para los Estados bálticos y las repercusiones que podría tener en China, con un Gobierno atento al papel de occidente. “Armas y equipos” es lo que sigue pidiendo el mandatario ucraniano a sus aliados internacionales para llevar a cabo una contraofensiva.
Since the beginning of the full-scale invasion, Ukraine has not lost a single HIMARS, but russia has lost its humanity and dignity. Not to mention hundreds of thousands of tons of ammunition and thousands of soldiers whom they sent to certain death. pic.twitter.com/VXNFxJQYJD
— Defense of Ukraine (@DefenceU) November 6, 2022


