IOSPER breaks the law and denies medications to patients with Cystic Fibrosis.
Dos menores que padecen la enfermedad debieron recurrir a la justicia para tratar de llegar a su medicación. Mientras, sigue el gozo de los dobles sueldos en la Obra Social.
Dos niñas, una de Concordia y otra de Paraná, padecen Fibrosis Quística. Las menores deben tomar Trixacar, una droga que mejora notablemente la calidad de vida.
La medicación tiene un costo de más de $780.000, pero el paciente deja de tomar otros medicamentos y evoluciona favorablemente. El médico especialista les recetó la droga, pero IOSPER se la ha denegado. Con los abogados, desde la Fundación FQ están realizando los trámites correspondientes para avanzar en los casos, en los cuales el IOSPER no atiende la necesidad de los pacientes, a pesas de la sanción de la Ley Nacional.
En este caso, con dos las pacientes urgidas de la droga. La menor de Paraná, que afortunadamente no necesita, por el momento, un trasplante. Su familia lucha para que le cubran el medicamento para que mejore. Además, piden que le den leche parenteral, porque siempre se la cambian, y perjudica su tratamiento.
El otro caso, una niña de Concordia que se encuentra internada en el hospital Garrahan, en Buenos Aires, en estado delicado, pero por su cuadro, no puede ingresar en la lista del INCUICAI, para recibir transplante de pulmones.
Los reclamos son de manera urgente. La medicación es indispensable, y muchos pacientes de la provincia van a ser recetados con Trixacar y la obra social va a tener que proveerlo.
Cabe recordar que en 2020 el Senado convirtió en ley la norma que declara la lucha contra la enfermedad de fibrosis quística de páncreas o mucoviscidosis de interés nacional, y dispone la obligatoriedad de dar cobertura integral a los pacientes para obras sociales y empresas de medicina prepagas. En su texto estableció «el régimen legal de protección, atención de salud, trabajo, educación, rehabilitación, seguridad social y prevención, para las personas con Fibrosis Quística«.
Pero el IOSPER, que en algún momento pregonó la lucha contra la enfermedad y el trabajo para su detección temprana, al momento de la sanción de la ley, el propio Presidente, Fernando Cañete, dijo que “se trata de otro daño profundo al ya vapuleado sistema de salud. Nuevamente se sancionan leyes especiales que comprometen los recursos del sistema de salud solidario, sin decir de dónde se van a sacar los recursos”, dijo en su momento sin que se le moviera un músculo de la cara.
El mismo «sistema de salud» que sostiene familiares, amigos, amantes, parejas y socios contratados y adscriptos a la obra social, cobrando dobles sueldos.
Montos siderales en mantener puestos de privilegio, que parece no le causan daño al sistema, para eso sí hay recursos. Mientras las personas (ancianos y menores, los más desprotegidos), deben recurrir a la justicia para conseguir un medicamento que pueda mejorar su calidad de vida.