Reconciliación y festejo de cumpleaños millonario con presencia internacional, mientras empleados del IAFAS reclaman que le compren ventiladores por el calor sofocante.
La corrupción estructural, como le llamamos a la matriz de corrupción que se instaló en nuestra provincia en los últimos años, ya no se disimula, y lo peor de todo es que se ostenta.
Lo más grave es cuando la ostentación proviene del ambiente político y mucho más de funcionarios, que no solo gastan en exceso dinero de dudosa procedencia imposible de justificar, sino que además lo hacen con alardes de grandeza y poder gracias a la impunidad de la que gozan. Dejan al descubierto el verdadero desprecio, casi burlándose, ante la gran cantidad de conciudadanos y compañeros que la pasan muy mal.
Solo basta recorrer diferentes organismos provinciales, donde el propio gobernador apaña a cientos de funcionarios que se llevan abultadas cifras casi injustificables.
Pero hay casos que dan la nota. Tal lo que ocurre en el IAFAS, donde el gobierno encabezado por Bordet permite la ostentación constante de sus autoridades, particularmente a su presidente Silvio Orestes Vivas, un funcionario que no es de la provincia de Entre Ríos, y que rara vez se lo puede encontrar trabajando en las oficinas de la capital provincial.
Funcionario oriundo de la provincia de Buenos Aires, específicamente de La Plata, habitante de un exclusivo country de la localidad de Gonnet.
Vivas habría estado en tirante relación con su pareja, Eliana Merlo, empleada de planta de la Secretaría de Gobierno de Provincia de Buenos Aires en La Plata y empresaria inmobiliaria.
Merlo cumplió sus 40 años a finales del 2022, y como gesto de reconciliación el funcionario entrerriano (que no es de Entre Ríos) decidió sorprenderla con un festejo que podría decirse fue “a toda orquesta”, en un exclusivo y lujosísimo salón (el más caro de Buenos Aires) en la misma localidad de Gonnet, pegado a La Plata .
Y si de plata hablamos, acá no se escatimaron gastos. Ambientación de lujo, cientos de invitados, comida gourmet internacional, y todo lo que seguro no se pueda imaginar, hasta la presencia especial y exclusiva de Cristian Castro.
Sí, Cristian Castro, el mismísimo cantante mexicano como regalo especial de reconciliación, con un show privado, como solo un magnate mundial podría hacerlo. Solo que en este caso es un funcionario provincial con una fiesta super millonaria, donde concurrieron otros grupos musicales, que hicieron olvidar a los invitados el mal momento que pasa el país, acá no hubo sequía.
Si la tan absurda y hasta abusiva e injustificada ostentación de derroche viniera de algún personaje de la farándula quizás todo quedaría como anecdótico, incluso como extravagante. Pero lo grave es que se da en un funcionario público, titular de un organismo donde los empleados se “pelan el lomo” (como dicen entre ellos) para conseguir un mínimo salario digno y favorables condiciones laborales y que no pueden conseguir desde hace tiempo.
Los mismos trabajadores de las salas de juego de la provincia que reclaman al menos ventiladores porque se mueren de calor, se ven alcanzados por el desprecio y la burla al enterarse de los gastos excesivos de dinero por parte de las autoridades, y se ven relegados a ser parte de la gran cantidad de empleados estatales que la pasan muy mal y hacen malabares para llegar a fin de mes, que no llegan ni siquiera a ahorrar para comprar una entrada para ver de lejos a Cristian Castro.
Si hay organismos generosos, seguramente el IAFAS debe ser uno de ellos, pero con una generosidad especial apañada por el gobierno y solo para unos pocos.