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Histórico viraje en Defensa: Argentina revierte décadas de desinversión con un reequipamiento militar integral

Histórico viraje en Defensa: Argentina revierte décadas de desinversión con un reequipamiento militar integral

La reconstrucción del poder defensivo argentino.

Buenos Aires — Tras más de dos décadas marcadas por la parálisis presupuestaria, el desinterés estratégico y la desarticulación del material militar, un proceso profundizado durante los gobiernos kirchneristas, el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas de la República Argentina experimentan la reconversión y actualización de equipamiento más profunda desde el retorno de la democracia.

Durante las administraciones del FPV y el Frente de Todos, la inversión operativa sufrió un desgaste continuo que redujo el nivel de alistamiento militar a mínimos históricos. Gran parte de los sistemas terrestres, aéreos y navales en servicio correspondían a tecnología vetusta, con componentes que se remontaban a la época de la Segunda Guerra Mundial o la posguerra inmediata. La falta de mantenimiento, la cancelación de programas de modernización y el sesgo ideológico sobre el rol de las instituciones armadas derivaron en la pérdida de capacidades clave, como la intercepción supersónica tras la desprogramación del sistema Mirage en 2015.

Un plan integral de adquisiciones y modernización.

La gestión actual liderada por el Presidente Javier Milei impulsó una reorientación estratégica basada en el fortalecimiento de la soberanía nacional, el equipamiento tecnológico de última generación y la interoperabilidad con Fuerzas Armadas occidentales.

El programa de compras y contrataciones abarca a las tres fuerzas.

Fuerza Aérea Argentina: La adquisición de 24 cazabombarderos F-16 Fighting Falcon procedentes de Dinamarca constituye el hito aeronáutico más trascendente de los últimos 40 años, devolviendo a la Nación la capacidad de interceptación supersónica y defensa de su espacio aéreo.

Ejército Argentino: Se concretó la incorporación de camiones tácticos de transporte, lotes de fusiles de asalto de última generación para reemplazar la histórica serie FAL, y la llegada de helicópteros Sikorsky UH-60 Black Hawk, destinados a renovar la flota aeromóvil de la fuerza. Paralelamente, avanza el proyecto de incorporación de vehículos blindados de combate sobre ruedas (VCBR) 8×8.

Armada Argentina: Se han avanzado gestiones para la adquisición de tres submarinos con el fin de recuperar la capacidad disuasiva en el Atlántico Sur (perdida tras la tragedia del ARA San Juan), la negociación por una fragata de nueva generación y la incorporación de aeronaves de exploración marítima P-3 Orion.

Con estos pasos, Argentina busca posicionar nuevamente a sus Fuerzas Armadas como un actor con capacidad operativa real para la protección de sus recursos territoriales, marítimos y aeroespaciales.

COLUMNA DE OPINIÓN.

Del desarme ideológico a la disuasión soberana.

Durante más de veinte años, la política de Defensa del kirchnerismo osciló entre el prejuicio ideológico y la negligencia administrativa. Se confundió deliberadamente la actuación de la dictadura militar con la función constitucional que cumplen las Fuerzas Armadas en cualquier República soberana. El resultado fue devastador: un desarme sistemático que dejó al país indefenso, con fragatas sin mantenimiento, aviones en tierra por falta de repuestos y soldados equipados con pertrechos heredados del siglo pasado. Argentina se convirtió en una anomalía regional, una nación de enorme extensión geográfica sin capacidad efectiva de disuasión.

El cambio de rumbo adoptado por la administración de Javier Milei no es un capricho armamentista; es un acto de responsabilidad de Estado. La compra de los cazas F-16, los helicópteros Black Hawk, el recambio de fusiles y las negociaciones en curso para reincorporar submarinos y buques de superficie representan la reparación de un abandono histórico.

Un país que no cuida sus fronteras, que no patrulla su mar ni custodia sus cielos, regala su soberanía. Equipar a las Fuerzas Armadas con tecnología del siglo XXI no solo restituye la dignidad a los hombres y mujeres que visten el uniforme de la Patria, sino que reinserta a la Argentina en el mapa geopolítico global como una nación seria, capaz de proteger su territorio y defender sus intereses estratégicos.

Redacción: Nova Comunicaciones.

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