Mauricio Gómez: chivo expiatorio de un Estado ausente

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Mauricio Gómez: scapegoat for an absent state.

Se cumple hoy un año del fatídico hecho ocurrido en el Barrio Molinari de la ciudad de Gualeguaychú.

Aquél 9 de octubre de 2019, el Sargento Mauricio Gómez, concurrió a cumplir con su turno de trabajo en la Comisaría Octava.

Atentos a reiterados llamados de vecinos desesperados por los innumerables robos y atropellos a sus propiedades, se apresta a atender dichas denuncias. Los sospechosos a quienes se los nombran son reincidentes y tienen al barrio asolado por sus actos delictivos.

En el transcurso del operativo uno de los sospechosos es aprehendido mientras que el otro se da a la fuga. Se continúa la persecución y se lo encuentra en un descampado Es tal la mala fortuna y la fatídica realidad, que este incidente termina con el delincuente sin vida.

He aquí, que ambos se convierten en “víctimas” de aquella situación. El delincuente, con frondoso prontuario de robos, rebeldía y violencia a la autoridad, pierde la vida ese día.

Pero también, sin mediar otra posibilidad, el Sargento Gómez, pierde su libertad y su vida se convierte en el tránsito por situaciones permanente de angustia, desolación, abandono  e inoperancia.

Mucho se ha dicho y he leído sobre este hecho: NO ES UN CASO DE “GATILLO FÁCIL”, como algunos intentan imponer a la opinión pública.

Esto ya fue desestimado por la propia Ministra de Seguridad de nuestra provincia, Rosario Romero.
Es acá donde me detengo y pongo énfasis a la situación: el delincuente fallecido era un
enfermo con adicciones muy serias. Su familia, dentro de lo que pudo, llegó meses antes, a un medio local, a pedir ayuda ya que “no sabían qué más hacer por él”.

Entonces…¿es el Sargento Mauricio Gómez un homicida?, ¿o es una víctima más de este Estado ausente en el que vivimos?

¿Se podría haber hecho algo más por este adicto? ¿Dónde estaban los representantes de los DDHH cuando la familia pidió ayuda?

¿Quién asistió y/o asiste a la familia del Sargento Gómez? ¿Acaso por ser personal policial no tiene derechos?

Un año de aquél fatídico hecho. Más desidia e inoperancia que avances.

Mauricio Gómez se encuentra privado de su libertad desde entonces, aguardando un juicio por jurados que aún no tiene fecha estimada. Sin poder trabajar, sin darle a su familia el sustento diario. Con la angustia a flor de piel y el abandono como único referente.

Quedamos los que creemos que hay vacíos inconmensurables en la justicia y más, en lo que es una gestión en serio, para atender el flagelo de la droga en la que se encuentran inmersos muchos de nuestros gurises.
Solo nos resta esperar y esa espera desespera. Es mi más ferviente deseo que en esta oportunidad, el hilo no se corte por lo más delgado y que la justicia sea realmente justa.

“EL ESTADO AUSENTE ES EL ÚNICO ASESINO SILENCIOSO DE LA VIDA EN DEMOCRACIA”.

Por-Brave.


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