Historias de vida: César Gómez dedicó 15 años a la Brigada de Explosivos de la PFA, salvando vidas (parte II)

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Life stories: César Gómez dedicated 15 years to the PFA Explosives Brigade, saving lives (part II).

Por su exitosa carrera en la Brigada de Explosivos de la Policía Federal Argentina, continuamos con la biografía, de Cesar Gómez.  Parte II.

P. ¿Cómo fueron tus comienzos, en la Brigada de Explosivos?

C. Mis primeras guardias en la brigada, fueron de adaptación. Nada que ver la labor que venía desarrollando en la guardia de incendio del cuartel, con la actividad que desarrollaría en la guardia de la BE.

Siempre tengo presente las palabras de aquel operador experimentado, en mi primer guardia. Palabras más, palabras menos: “nene, vos salís conmigo”. Esas palabras me hicieron sentir muy seguro.

Carlos Santelli era un operador de los 70s, todo un referente para mí, un maestro.

Fue así que, mis primeras intervenciones fueron con él. Luego, pasaron unas guardias y, como colaboración, fui al Hospital Churruca a hacerle compañía a Raúl Ángel Russo, un explosivista retirado, en y por acto de servicio.

Hace unos años, un llamado anónimo dio indicio de una bomba, en el Centro Cultural General San Martín; allí estaban trabajando alrededor de 300 personas.

Raúl Russo, “Rusito”, conformaba brigada con el Inspector Héctor Roque Rodríguez. Ellos fueron quienes partieron a trabajar, sobre aquel artefacto explosivo, ubicado en uno de los subsuelos del estacionamiento. Mientras realizaban las maniobras de desactivación, el artefacto explotó.

Como consecuencia, el Inspector Rodríguez murió en el acto, mientras que Raúl Russo quedó gravemente herido.

Eran épocas donde los terroristas no tenían inconveniente en poner en juego la vida de ciudadanos inocentes, para imponer su ideología. Sin embargo, personas honradas, valientes y nobles, como el Inspector Rodríguez, el Cabo Russo, y tantos mártires más, dieron sus vidas para defender al pueblo argentino.

Nos turnábamos con mis compañeros, para hacerle compañía.

Entré a la habitación, en la que Ángel estaba junto a su esposa; lo que vi me impresionó mucho.

Su esposa me saludó y se retiró.

Comenzamos a charlar de todo un poco, y, sin querer, salió el tema laboral. Comenzó a narrar lo acontecido en aquella intervención, que casi le costara la vida; me pidió la mano, la llevó a su pecho y me dijo “tocá”, ¡era como tocar una tabla!

Me dijo “¿sabes qué es todo esto?, son vidrios del 504, que quedarán aquí, para siempre”… pertenecían al vehículo en el que trabajaban, cuando intentaban desactivar el explosivo.

Las consecuencias para él fueron infinitas: postrado en silla de ruedas, sin visión, y con innumerables intervenciones quirúrgicas.

Al retirarme, su esposa me dijo que, el día del accidente de Ángel, se enteró que estaba embarazada, tiempo después, nació su hijo, pero él jamás pudo verlo, como consecuencia de la pérdida de su visión.

También acompañaba y llevaba al hospital, para que les realizaran curaciones, a tres integrantes más con secuelas de la reacción de un artefacto, cuando intentaban desactivarlo, en el frente de una entidad bancaria, en Av. Triunvirato, si mal no recuerdo.

En fin, todo eso hizo que por momentos me planteara, me preguntara “¿sigo en esto… o regreso a la guardia de incendio?”… por supuesto, opté por continuar. A partir de entonces, permanecí hasta mi retiro en el área… gracias a Dios, intacto.

P. ¿Qué diferencia hay entre un explosivista y un bombero?

C. La diferencia que tenés como bombero, es que ante un incendio, (sea cual sea la dimensión), la labor es atacar, pero, fundamentalmente, evitar la propagación… lo que se está quemando ya está perdido.

Evitar que se propague y, por ende, que las pérdidas sean lo menos posible.

Claro está que lo primordial es el salvamento; en el caso de que corran riesgos personas, priorizamos siempre el salvamento.

Además, si el fuego avanza, retrocedes.

En cambio, ante la presencia de un artefacto explosivo, no queda otra que ir, tocar, manipular para poder neutralizarlo. Más allá de la experiencia que puedas tener, el factor suerte también es fundamental.

Menciono el factor suerte, porque cuando uno baja del camión, previo a colocarnos el traje de protección, por lo general, nos acercábamos y recabábamos información.

El personal policial, que solía estar en el lugar, siempre nos aportaba algo y era de mucha ayuda.

Aquel día, esa media mañana, nos dieron salida por un presunto artefacto explosivo en Avda. De Mayo y Chacabuco.

Salimos y, por radio frecuencia, nos indicaron que tomáramos Avda. De Mayo contramano; veníamos por la 9 de Julio, doblamos por Avda. De Mayo, hicimos una cuadra, (estábamos a poco más de una cuadra de llegar), observamos y oímos un gran estruendo… acababa de explotar la bomba. Nos miramos los tres, y uno de mis compañeros dijo “hoy debemos festejar un nuevo cumpleaños… acabábamos de zafar”.

Otro que recuerdo, fue también en horas de la mañana, en un lugar donde, en minutos, debía llegar el entonces Ministro de Economía, el Dr. Domingo Cavallo. Sobre la calle Junín al 200, un artefacto había sido colocado en la puerta de ingreso. Al inspeccionarlo, vimos que tenía doble sistema de iniciación… AFORTUNADAMENTE, lo desactivamos sin consecuencias.

En fin… muchos recuerdos. Siempre estaré agradecido de mis compañeros Oficiales y Sub-oficiales, todos ellos, un ejemplo de profesionales de verdad.

Solo me resta decirles, a quienes hoy se encuentran cumpliendo la función, que nunca dejen de capacitarse.

P. ¿Quiénes son o fueron tus referentes en el área?

C. Voy a atreverme a responder “varios”, porque de todos algo aprendí, y con todos, nos las jugamos.

No los nombro, porque son muchos, pero de todos guardo muchos recuerdos.

Por último, para mis hijos, yo entraba de guardia en bomberos, recién cuando pasaron los años supieron que trabajo yo realizaba.

Del mismo modo mi querida mamá, como ella sufría del corazón temí decirle dónde me había pasado, así que mantuve el secreto, hasta que un día la TV filmaba en vivo una intervención nuestra, aparecí en un primer plano, justo miraba una tía mía y ella de inmediato llamó a mi vieja y fue entonces que se enteró de la realidad.

 


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