El virus ya está en casa: la realidad que golpea de frente a Gualeguaychú

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The virus is already at home: the reality that hits Gualeguaychú head-on.

POR L.N.F.

Nadie puede ignorar ni minimizar sobre los últimos casos de COVID-19 registrados en nuestra ciudad, no se esperaba el avance del virus de esta forma particular. 

“Te cuido para que me cuides”, hubiera sido el eslogan más acertado para tiempos de vacas flacas y de pandemia.

Uno de los errores absurdos que cometimos fue subestimar el virus, creer que solo quedaría en países extranjeros, y que a los nuestros nunca nos iba a llegar, pero la realidad nos está golpeando bien de frente por los informes del Ministerio de Salud de nuestra provincia.

Aún nos cuesta acostúmbranos a usar tapa bocas, mantener el distanciamiento social, respetar las normas vigentes dentro de la cuarentena. Nos ha costado demasiado convivir con la nueva realidad, muchos la aceptan a medias.

Mientras que nuestros abuelos conscientes sobre las nefastas consecuencias de la enfermedad para la salud, fueron los primeros que se han ajustado a las normas sanitarias sin cuestionar nada, tiene ganas de seguir viviendo nos están dando un claro ejemplo de vida, de seres humanos y de orden social.

Nuestros abuelos nos respetan y necesitan ser respetados, si por aquellos que rompen la cuarentena, por los que circulan en la vía pública sin barbijos, por aquellos que se creen inmortales por sus edades, desconociendo el precio verdadero de la vida.

Y luego vienen los otros, si, esos que sin ningún tipo de valor y menospreciando la vida, se reúnen a jugar Fútbol rompiendo el DNU presidencial

En tanto podemos decir, dentro de la ley todo, fuera de ella nada, y los violadores de las normas ante la pandemia, están fuera de la ley, son actitudes y acciones indefendibles y carecen de fundamentos al querer justificar actos que atentan contra la salud pública.

Por lo consiguiente nos estamos quedando sin esa generación de valores, respeto, amabilidad, solidaridad, y buenas costumbres que dejan en el paso del tiempo nuestros queridos abuelos.

Nuestros abuelos que forjaron un destino para nuestra ciudad, aquellos que nos enseñaron la cultura del trabajo, nos marcaron el camino, pero se hace difícil seguir insistiendo en el respeto cuando a lo malo lo llaman bueno, y a lo bueno lo llaman malo.


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