Según un reciente relevamiento de NOVA, la ausencia de oportunidades de trabajo estable, empujó a cientos de vecinos a convertir sus perfiles virtuales en ferias comerciales. “Se sobrevive como se puede y no como se quiere”, es el crudo diagnóstico de una ciudad que no baja los brazos frente a la crisis.
Gualeguaychú — El mercado laboral tradicional parece haber quedado chico para las necesidades de una población que, frente a la incertidumbre económica y la falta de oportunidades formales, ha tenido que reinventarse. En las calles de Gualeguaychú, el pulso de la economía ya no solo se mide en las vidrieras del centro, sino en las pantallas de los teléfonos móviles. Según un reciente relevamiento realizado por NOVA, las redes sociales se han consolidado como el principal punto de encuentro, oferta y demanda para cientos de familias que buscan un ingreso diario.
El informe arroja una conclusión que resuena en los barrios de la ciudad: hoy, la gente sobrevive como puede y no como quiere. Ante la dificultad de acceder a un trabajo estable, con recibo de sueldo y beneficios sociales, la alternativa de la venta online ha dejado de ser un ingreso “extra” para convertirse, en muchos hogares, en el sustento principal.
El nuevo mostrador virtual.
Facebook Marketplace, grupos barriales de WhatsApp e Instagram son hoy los verdaderos motores del comercio a pequeña escala. El relevamiento de NOVA destaca que el volumen de publicaciones de compra-venta local creció exponencialmente. Desde comida casera, indumentaria de segunda mano y artesanías, hasta la reventa de productos de catálogo y servicios de oficios (plomería, electricidad, peluquería a domicilio); todo pasa por el filtro de las redes sociales.
Este fenómeno responde a una doble necesidad.
Para el vendedor: Representa una forma de generar ingresos inmediatos sin los altos costos fijos que implicaría alquilar un local comercial o registrar una empresa.
Para el comprador: Ofrece acceso a productos más económicos, a menudo de vecinos del mismo barrio, facilitando el trueque o la negociación directa sin intermediarios.
“No es emprendedurismo, es supervivencia”.
A menudo, el auge de los negocios digitales se disfraza bajo el romántico concepto del emprendedor, pero la realidad local muestra otra cara. El informe señala que un alto porcentaje de las personas volcadas a esta modalidad preferirían la estabilidad de un empleo formal, con horarios fijos y aportes jubilatorios. Sin embargo, ante la escasez de vacantes en comercios e industrias de la región, la autogestión comercial se volvió una obligación más que una elección.
El impacto social de esta dinámica es profundo. Las redes sociales, originalmente diseñadas para el esparcimiento, se han transformado en una plaza pública donde los vecinos no solo intercambian bienes, sino también la solidaridad necesaria para sostenerse mutuamente en tiempos difíciles.
Gualeguaychú demuestra, una vez más, su capacidad de resiliencia. Aunque las reglas del juego laboral hayan cambiado y el horizonte de la estabilidad parezca lejano, la comunidad sigue encontrando, entre clics y mensajes compartidos, la manera de salir a ganarse el pan de cada día.
Redacción: Nova Comunicaciones.


