In the two provincial forces, agents suffer from abuse and mistreatment.
Por: Marcelo Araujo Carrizo.
Problemática que se viene dando de larga data sobre las injusticias que sufren los funcionarios de la Policía, y del Servicio Penitenciario en la provincia de Entre Ríos.
“Los casos abundan, pero no todos salen a la luz”.
El caso Mujica es el punta pié inicial que refleja y pone en manifiesto los cientos de abusos, persecución, maltrato laboral, y traslados de destinos en el personal sin un verdadero justificativo,-solo se trata de castigar y hostigar a la plana de los suboficiales que no tienen voz ni voto, que no cuentan con las herramientas legales para su propias defensas. Debido a la situación económica actual muchos de ellos desisten en contratar a un abogado para que los defienda en los sumarios internos.
Sumarios o expedientes internos que terminan con la resolución de baja del agente de la institución sin poder apelar la cuestión de fondo al gobernador.
Algunos casos fueron llevados a la Justicia dando favorable a los recursos de los mismo funcionarios.
Además de castigarlos y sancionarlos padecen los descuentos de algunos códigos importantes en sus sueldos, con el agravante inflacionario de la economía que ha comido un 50% de sus haberes.
En referencia a lo laboral los agentes de policías acuden al servicio de adicional que tampoco se les paga en tiempo, y en forma.
Además no se les cumple con las vacaciones que les corresponde anualmente, y ni que pensar en temporada turística, “SOLO VACACIONAN LOS JEFES”.
Otra de las falencias del Estado entrerriano es que no se les entrega indumentaria (uniforme, borceguíes) ni se les provee municiones para sus armas reglamentarias.
En otro ordenes de cosas, ni derecho a enfermarse tienen los agentes que inmediatamente son perseguidos.
En este mismo contexto las condiciones laborales son precarias, dentro de algunas unidades carcelarias existen edificios destruidos que brindan poca seguridad, en algunos lugares el personal de guardia almuerzan de parados. En la policía se da el racionamiento una sola vez al día para las comisarías, (Arroz y no se sabe con qué) y los Señores Jefes de asado, y en sus oficinas con aire acondicionado.
El perfecto sistema injusto, lleva al desinterés político, a mirar para otro lado, y decir está todo bien con nuestros muchachos que integran las fuerzas provinciales.
Acertadamente una de las frases de Martín Luther King cita:
“No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena”.