The resurgence of measles.
El sarampión es una enfermedad grave y muy contagiosa pero se puede prevenir. No obstante, las autoridades sanitarias han detectado un repunte en el número de casos, incluso en países donde casi se había eliminado
Una enfermera prepara una vacuna contra el sarampión en Manila (Filipinas). EFE/ Francis R. Malasig
Las manchas rojas en la piel y la fiebre son dos síntomas característicos del sarampión, una enfermedad causada por un virus de la familia de los paramixovirus.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que el primer signo de sarampión suele ser la fiebre alta, que comienza unos 10 o 12 días después de la exposición al virus y dura entre 4 y 7 días.
“En la fase inicial, el paciente puede presentar rinorrea (secreción nasal), tos, ojos llorosos y rojos y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas”, apunta esta entidad.
Asimismo, explica que al cabo de varios días aparece un exantema (erupción en la piel de color rojizo), generalmente en el rostro y en la parte superior del cuello, que se extiende en unos 3 días y acaba por afectar a las manos y los pies.
“El exantema dura unos 5 o 6 días y luego se desvanece. El intervalo entre la exposición al virus y la aparición del exantema oscila entre 7 y 18 días”, aclara.
Los síntomas del sarampión.
“Mucha gente considera que el sarampión es una enfermedad propia de la infancia que se supera y que no tiene muchas consecuencias. Sin embargo, sobre todo para quienes no han recibido una correcta vacunación, existe la posibilidad de que se produzca una serie de complicaciones como encefalitis (inflamación cerebral), diarrea, neumonía o sordera”, según la OMS.
Incluso, se estima que entre 1 y 3 de cada 1000 infectados fallecen”, señala Luis Ignacio Martínez Alcorta, miembro del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Donostia de San Sebastián.
Además, el sarampión es una enfermedad muy contagiosa. “De hecho, es la enfermedad infecciosa más transmisible que hay”, añade el doctor Martínez, que también es vocal de Innovación de la Junta Directiva de la Asociación Española de Vacunología y director del sitio web “vacunas.org”.
El especialista detalla que el virus del sarampión se transmite por vía respiratoria, mediante las pequeñas partículas que emite una persona infectada cuando habla, tose o estornuda y que quedan suspendidas en el aire y pueden llegar incluso a varios metros de distancia.
“No en vano, la distancia a la que se puede transmitir el sarampión es mucho mayor que la de otros virus como el de la gripe”, afirma.
Del mismo modo, la OMS apunta que el virus presente en el aire o sobre superficies infectadas “sigue siendo activo y contagioso durante periodos de hasta 2 horas y puede ser transmitido por un individuo infectado desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición del exantema”.
Una enfermedad que se puede erradicar.
Sin embargo, el doctor Martínez explica que el sarampión no afecta a los animales y tampoco hay otros reservorios del virus. “Los humanos somos los únicos seres vivos que tenemos sarampión. Esto hace que, a través de la vacunación, la enfermedad sea erradicable”, manifiesta.
La vacuna consiste en introducir en el organismo virus del sarampión vivos, pero muy debilitados.
“Lo que hacemos con la vacuna es recrear una infección que tiene muy pocas posibilidades de complicarse en una persona sana. Así, generamos una muy buena respuesta del organismo frente al virus”, describe el facultativo.
De esta manera, si en el futuro esa persona vuelve a entrar en contacto con el virus del sarampión, su cuerpo ya habrá desarrollado defensas contra él y sabrá cómo hacerle frente.
El doctor Martínez señala que la vacuna del sarampión se ha utilizado fundamentalmente de dos maneras:
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Vacuna monovalente, es decir, a través de la administración de una dosis de la vacuna se protegía a la persona sólo contra el sarampión.
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Vacuna triple vírica que, además de proteger del sarampión, lo hace de la rubeola y la parotiditis (paperas).


