En el Palacio del Elíseo, ante el presidente Emmanuel Macron, el pontífice reclamó la prohibición de las armas nucleares, una regulación ética para la inteligencia artificial y la defensa irrestricta del derecho a la vida.
En el inicio de su visita oficial a Francia, el papa León XIV pronunció un contundente discurso desde el Palacio del Elíseo en el que instó a la comunidad internacional a no resignarse ante la violencia armante y a descartar la noción de que los enfrentamientos bélicos son ineludibles. Ante un auditorio integrado por el presidente Emmanuel Macron, diplomáticos, autoridades políticas y empresarios, el pontífice reclamó priorizar la diplomacia activa y el diálogo sostenido en medio del complejo panorama geopolítico actual.
Recibimiento de Estado y reunión bilateral.
El obispo de Roma aterrizó en el aeropuerto de París-Orly y completó un trayecto de 19 kilómetros hasta la sede del Ejecutivo francés, acompañado por vítores de ciudadanos y el repique de campanas. En el Elíseo, fue recibido con honores militares por el presidente Macron y la primera dama, Brigitte Macron, previo a sostener una audiencia privada con el jefe de Estado.
Antes de la llegada de la comitiva papal, Macron expresó a través de la red social X que la visita “da testimonio de la fuerza de los lazos” entre Francia y la Santa Sede. Durante la bienvenida formal en la Sala de Fiestas, el mandatario abordó la relación entre laicidad y tecnología, afirmando que “la inteligencia artificial debe estar al servicio del hombre”, al tiempo que propuso la creación de un organismo internacional orientado a contener el oligopolio de las grandes empresas tecnológicas.
Paz, ética tecnológica y defensa de la vida.
Al tomar la palabra, León XIV hizo hincapié en las crisis bélicas que afectan a Medio Oriente y pidió no permanecer indiferentes frente a las situaciones que vulneran la dignidad humana. En ese marco, solicitó la prohibición de las armas nucleares y la desarticulación progresiva de los arsenales armamentísticos, sosteniendo que la paz verdadera no deriva del equilibrio de fuerzas, sino del ejercicio constante de la justicia y el entendimiento.
El pontífice definió a Francia como un país con la vocación de ser un “incansable artífice de la paz” y el multilateralismo. En su alocución, destacó además la reconstrucción de la catedral de Notre-Dame como un emblema de superación colectiva, extendiendo un reconocimiento a los trabajadores a cargo de las obras tras el incendio sufrido en 2019.
Respecto al avance de las nuevas tecnologías, apeló al pensamiento del escritor Georges Bernanos para prevenir sobre la deriva hacia un “paraíso de las máquinas”, concepto desarrollado en su encíclica Magnifica humanitas. Instó a promover un discernimiento ético en el desarrollo tecnológico para situar siempre a la persona en el centro de las decisiones.
En el plano bioético, León XIV reafirmó que el respeto y la protección de la vida desde su inicio hasta su término natural son el pilar indispensable de los demás derechos humanos. En este sentido, cuestionó la mercantilización de la maternidad subrogada, el comercio de órganos y la implementación de mecanismos de “muerte programada”. Finalmente, promovió un concepto de laicidad inclusiva que no aparte la vivencia religiosa del ámbito público y puso en valor la labor del Fondo para las Escuelas de Oriente en el sostén del sistema educativo regional.
Redacción: Nova Comunicaciones.


