Las malas condiciones meteorológicas en el atolón de Kwajalein obligaron a suspender el despegue que busca salvar al histórico telescopio espacial Swift de una inminente reentrada a la atmósfera.
Una de las operaciones de mantenimiento espacial más ambiciosas e inéditas de los últimos años tendrá que esperar un poco más. La NASA y la empresa Katalyst Space anunciaron el aplazamiento del lanzamiento de la nave robótica LINK debido a condiciones meteorológicas desfavorables en la zona de despegue. El histórico intento para elevar la órbita del Telescopio Espacial Neil Gehrels Swift se ha reprogramado, si el clima lo permite, para el miércoles 1 de julio a las 09:43 GMT.
La misión LINK busca solucionar un problema crítico que afecta al telescopio Swift. Lanzado en 2004 para el estudio de los estallidos de rayos gamma, el observatorio ha superado con creces sus expectativas de vida útil. Sin embargo, su ubicación en la órbita baja terrestre lo expone a una tenue resistencia atmosférica que frena su velocidad, provocando que pierda altura de forma progresiva. Esta situación se ha agravado recientemente debido al aumento de la actividad solar, fenómeno que expande las capas superiores de la atmósfera e incrementa la fricción sobre los satélites. Sin una intervención oportuna, el valioso instrumento científico terminaría destruido al reentrar en la atmósfera terrestre.
Para evitar este fatal desenlace, la NASA confió en la tecnología de Katalyst Space. La nave LINK es un vehículo robótico diseñado para aproximarse de forma autónoma a Swift, sincronizar su velocidad y ejecutar una maniobra de empuje que lo posicione en una órbita más segura y elevada. La tarea representa un desafío de ingeniería milimétrica, dado que el telescopio Swift jamás fue diseñado con sistemas para acoplarse o recibir mantenimiento en el espacio.
El lanzamiento, que originalmente se efectuaría mediante un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman —liberado desde el avión Stargazer a unos 12.000 metros de altitud—, tuvo que cancelarse a pocos minutos del despegue programado desde el atolón de Kwajalein, en las Islas Marshall. Las autoridades espaciales recordaron que este tipo de contratiempos por factores climáticos (como vientos o tormentas) son habituales y necesarios para garantizar la seguridad de la infraestructura y el éxito de la operación.
Mientras se concreta el nuevo intento de lanzamiento, los ingenieros de la NASA continúan optimizando la orientación del Swift en el espacio para minimizar el rozamiento atmosférico y conservar su combustible.
Más allá de salvar al telescopio, el éxito de la misión LINK marcará un hito tecnológico que podría transformar la exploración espacial. De cumplir sus objetivos, demostrará la viabilidad del servicio y mantenimiento robótico orbital, abriendo la puerta a una nueva era en la que los satélites científicos de miles de millones de dólares puedan ser reabastecidos, reparados o reubicados en lugar de ser abandonados al final de su vida útil.
Redacción: Nova Comunicaciones.


