El capo narco.El líder del Cartel de Medellín entraba y salía de EE.UU. en los 80 con total impunidad. Visitó Disney y se sacó una foto con su hijo frente a la casona, símbolo del poder que lo perseguía.
El capo narco.El líder del Cartel de Medellín entraba y salía de EE.UU. en los 80 con total impunidad. Visitó Disney y se sacó una foto con su hijo frente a la casona, símbolo del poder que lo perseguía.
Corría la década de los 80 cuando el capo narco colombiano Pablo Escobar viajó a EE.UU. Visitó la Casa Blanca, fue a Disney y se trasladó varias veces a Miami para supervisar su negocio y comprar propiedad.
Así lo recuerda su hijo, Juan Pablo, en el ya famoso libro “Pablo Escobar, mi padre”.
En uno de esos viajes, Pablo Escobar se inmortalizó frente a la casona de la Avenida Pensilvania, en un abierto y temerario gesto de impunidad. La DEA lo buscaba desesperada mientras el capo narco entraba y salía de EE.UU. vía Florida como Pancho por su casa.
“Lo más increíble es que mi papá ingresaba en los Estados Unidos sin ocultarse. Llegaba a la aduana, enseñaba su pasaporte y le decían ‘bienvenido a los Estados Unidos señor Escobar”, relata su hijo.
En casi todos sus viajes el narcotraficante portaba cientos de miles de dólares que jamás le requisaron.
A estos viajes, tal y como recuerda su hijo en el libro, lo acompañaba a veces el pequeño Juan Pablo. En una de las escapadas visitaron Disney World y en otra ocasión se les ocurrió conocer Washington DC, el epicentro de las agencias que lo buscaban.
Allá fueron Escobar, su mujer y Juan Pablo. Los tres pasearon por Washington y visitaron la Casa Blanca. E ese viaje, en 1981, María Victoria, su mujer, tomó la histórica fotografía.
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