En el historial de la humanidad siempre existieron los degenerados, la complicidad en el silencio que se trasforma en corrupción.
En el último tiempo Gualeguaychú se viene instalando en la mirada de la sociedad de todo el país por diferentes casos de abusos, uno de los más resonantes es el del abogado Ilustre de la ciudad, que con condena en mano sigue esperando la apelación de la misma que realizó.
Tenemos que tener en cuenta que la problemática de abusos aún no se ha hecho carne ni se ha tomado conciencia de la gravedad institucional y social que esto implica.
A las claras lo demostró la marcha pidiendo por justicia que llevó adelante la Señora Fabiana junto a familiares el pasado domingo, pudimos visualizar que un grupo de personas simplemente se comprometieron en búsqueda por justicia y verdad.
Solamente en pensar lo que hicieron con esa persona discapacitada nos genera repudio, asco, vergüenza ajena, y sed de justicia.
“Es una joda que nos puede costar caro a todos los gualeguaychuenses”…
¿Por qué?
Ante una pregunta siempre hay una respuesta si no se interpone la corrupción; porque mañana o pasado puede ser tu hijo, tu nieto, tu sobrino, tu hermano, nadie está libre que personas especiales caigan en manos de los degenerados fiesteros que sin impórtarles nada hicieron escarnio de una persona inocente.
¿Y lo que no conocemos?
Los casos de abusos que se han denunciado en la justicia local y que no han transcendido a la prensa son múltiples, algunos de ellos personajes que mantienen el status quo.
Seguirán impunes hasta que no se despierte una conciencia colectiva para hacer valer los derechos de las víctimas.