Bahl put in a pastor to avoid Mexicans in public works.
El intendente, que paga 12 millones de pesos por trasladar 30 árboles con el dinero de los vecinos, habría perdido la confianza en Argento, y tiene varias millones de razones para seguir de cerca los movimientos de los más de 5 mil millones de pesos de presupuesto.
El municipio de Paraná tiene un presupuesto anual para la obra pública que supera los 5 mil millones de pesos, por ello, el intendente Adán Bahl puso a alguien de su extrema confianza en la secretaría de Obras Públicas.
Se trata de Gerardo Pastor, mano derecha de Bahl desde sus tiempos en el ministerio de Gobierno.
Tan estrecha es la confianza que cuando el hoy intendente asumió la presidencia de la Cámara de Senadores de la provincia llevó a Pastor como funcionario en la parte administrativa.
Pastor es hijo de quien fuera secretario del ex senador de la Unión Cívica Radical Arturo Vera, un caudillo de federal.
En los pasillos del Senado se comenta que cada vez que alguien quería saber dónde se encontraba Vera la respuesta era “pregúntenle a Pastor”.
Así como su padre, hoy fallecido, estrechó una estrecha relación con el entonces senador Vera, hoy Gerardo Pastor es mano derecha del intendente Bahl.
En sus tiempos en el Senado, Pastor habría estrechado una profunda amistad también con la actual viceintendenta, Andra Zoff, que lo llevó como secretario del Concejo Deliberante cuando a esta le tocó asumir la presidencia.
Sin embargo, ahora el intendente Bahl lo sacó de ese cargo para trasladarlo a la secretaría de Obras Públicas del municipio.
Es que allí se encuentra el contador Maximiliano Argento, que también supo ser uno de los más cercanos al intendente, pero que actualmente sería mirado de reojo.
El comentario irónico es que Argento ha realizado muchos viajes a Méjico, y que se le habría pegado lo mejicano.
Según se rumorea, ahora que el municipio tiene un presupuesto de 5 mil millones de pesos para obra pública, el intendente teme que Argento lo esté mejicaneando, término utilizado informalmente para hacer alusión a una traición a la confianza de los cómplices, por lo que le puso bien cerca a Pastor, para custodiar sus intereses.
A pesar de sus sospechas, Bahl hoy por hoy no podría desplazar a Argento de su cargo porque el comentario es que este último tendría varios ases bajo la manga para sacar a relucir si fuera necesario.
En la administración pública, la obra pública es la caja por excelencia de los funcionarios que buscan llevar adelante negociados espurios, algo que ha sido incluso confesado por empresarios de la construcción.
En su momento, lo que quedaba en el bolsillo de los funcionarios era un 10%, aunque hoy se estima que es mucho más.
Si fuera un 10%, hoy por hoy en el municipio de Paraná el me llevo superaría los 500 millones de pesos, si se tiene en cuenta que el presupuesto está por encima de los 5 mil millones de pesos.
Desde el inicio de la gestión, las obras que se vienen desarrollando han generado polémica, e incluso los proyectos van en contra de la voluntad de los vecinos.
Un clarísimo ejemplo son las obras de calle Racedo, que desataron un conflicto que llegó hasta la Justicia y que generó incidentes con intervención policial y ciudadanos detenidos.
Los vecinos temen que la zona se inunde por la falta de estudios profundos de agua, mientras que los ambientalistas critican la falta de estudios serios de impacto ambiental.
La orden judicial fue la de permitir al municipio que continuara con las obras, con la condición de que se trasladaran los ejemplares que los ambientalistas pedían preservar.
Por el traslado de cada árbol el municipio paga unos 400 mil pesos, por una distancia de unos 500 metros, desde Racedo y Rocamora hasta la plaza de las Mujeres Entrerrianas, en el ex hipódromo.
Se trata de una obscenidad, ya que si el mismo servicio fuera contratado por un vecino en forma privada no superaría los 50 mil pesos, como número exagerado.
El municipio cuenta con miles de empleados municipales en parques y paseos, limpieza, obras públicas, y además tiene cientos de camiones, palas, guinches, y herramientas que podrían utilizarse, pero el municipio paga 400 mil pesos por cada árbol a un privado, por 500 metros.
En un principio eran 10 árboles pero mágicamente el número ascendió, y son unos 12 millones de pesos en total, que se suman al ya abultado presupuesto que se preveía por los trabajos.
Otra obra que desató polémica es la llamada bicivía, ubicada en la costanera de la ciudad, por la cual el municipio pagó 10 millones de pesos solo en la pintura de los trazados tanto para bicicletas como para automóviles.
Tan en contra de la voluntad de vecinos y usuarios fue la obra que ya se debió remover parte del “estacionamiento” para bicicletas que se colocó por los reclamos de los socios de uno de los reconocidos clubes de la ciudad.
Esas son obras emblemáticas del conflicto entre municipio y vecinos, pero también se destaca el proyecto de los trabajos sobre el cauce del arroyo La Santiagüeña.
Actualmente, ni los vecinos, ni los funcionarios y ni siquiera los concejales del HCD saben cuánto se va a invertir en las obras y qué trabajos específicamente se realizarán.
A pesar de ello, el municipio mandó al HCD un proyecto que los ediles oficialistas aprobaron sin mayores miramientos, sin que nadie sepa con certeza qué se hará.
La obra se realizará en conjunto con Hidráulica de la provincia, que ya tiene al frente al cesanteado de Vialidad por corrupción Alberto Johnston.
Sin embargo, el intendente Adán Bahl quiere seguir muy de cerca todos los pormenores y movimientos que se realizan con la obra pública municipal y, principalmente, con su presupuesto de 5 mil millones de pesos.
Para ello, puso en la secretaría de Obras Públicas a su mano derecha, Gerardo Pastor, y tendría varios millones de razones para no dejar pasar nada.