Casi 110.000 estadounidenses murieron en 2022 por sobredosis de drogas, la mayoría por opioides sintéticos como el fentanilo, que es hasta 50 veces más potente que la heroína y la morfina.

En respuesta, desde Washington presionaron a China, donde se produce la mayoría del fentanilo, para que prohibiera las exportaciones, lo que hizo en 2019.

Sin embargo, Estados Unidos sigue sosteniendo que China continúa produciendo esta sustancia y que la exporta a México y a América Centra donde comercializan por contrabando.

China rechazó la invitación a participar en la reunión alegando que si bien confía en la cooperación internacional contra las drogas, estima que Estados Unidos trasmite un mensaje equivocado e impone sanciones a sus empresas por presunto tráfico de fentanilo.

China “se opone firmemente a desprestigiar y atacar a otros países o a imponer sanciones unilaterales a otros países en nombre de la lucha antinarcóticos”, declaró en Beijing el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Weng Wenbin, citado por la agencia de noticias Sputnik.

Blinken reconoció implícitamente que la acción de China no terminará con la epidemia porque “cuando un gobierno restringe agresivamente un precursor químico, los traficantes simplemente lo compran en otro lugar”.

La coalición, que se reunirá presencialmente en septiembre, al margen de la Asamblea General de la ONU, también analizará las mejores prácticas nacionales en el tratamiento de las adicciones. También se tratará la problemática de otras drogas sintéticas como el captagón, un estimulante similar a las anfetaminas cuyo consumo aumentó en los países árabes, entre ellos Arabia Saudita, que participó en la reunión.