Un estudio presentado en Viena (Austria), halló restos de propileno, básico en los envases de leches y jugos, y el PET, del que están hechas la mayoría de las botellas de plástico.

“Somos lo que comemos“. Así lo demuestra la investigación presentada en el Congreso Europeo de Gastroenterología que se desarrolla en Austria, la cual contó con la participación de ocho voluntarios de países como Finlandia, Polonia, Países Bajos y otros. Durante una semana, los participantes tenían que comer y beber lo que comúnmente ingieren, anotando si los productos eran frescos y escribiendo el tipo de envase que contenía los alimentos. Al cabo de ese tiempo, los investigadores de la Universidad Médica de Viena y la agencia estatal para el medio ambiente del país alpino tomaron muestras de sus heces y encontraron lo que lamentablemente preveían.
Los resultados demostraron que, de los 10 plásticos buscados, las heces contenían restos de nueve de ellos. Los más comunes fueron el propilenoy el PET, material del que están hechas la mayoría de las botellas de plástico. La longitud de las partículas oscilaba entre las 50 y las 500 micras (una micra equivale a la milésima parte de un milímetro), pero los investigadores también encontraron 20 microplásticos por cada 10 gramos de materia fecal, lo que demuestra que la contaminación marítima se extiende al humano.



