GUALEGUAYCHÚ — La preocupación y el hartazgo dominan a los vecinos de la zona de calles Aguado y Cándido Irazusta (Ángel Elías / Asisclo Méndez), quienes denuncian una ola de inseguridad constante y la presencia de un foco delictivo que mantiene en zozobra a todo el barrio.
Según relataron los frentistas, en el sector existe un inmueble abandonado o usurpado que funciona como un “rejuntadero”. En el lugar, aseguran, “se juntan todos a consumir drogas y viene gente de todos lados a parar”, lo que genera un clima de total vulnerabilidad para quienes viven allí diariamente.
“Entraron a mi casa mientras mi mamá dormía”.
La situación llegó a un límite insostenible tras el último hecho de inseguridad que sufrió una familia de la cuadra. Delincuentes ingresaron a una vivienda a plena luz del día, o durante la madrugada, mientras una vecina descansaba en su habitación.
Los malvivientes aprovecharon la situación para robar pertenencias de valor cotidiano: dos ollas Essen y un termo Stanley, elementos costosos y de uso diario para la familia afectada.
Obstáculos con las cámaras de seguridad.
A la bronca por los robos se le suma la frustración con las herramientas tecnológicas destinadas a la prevención. De acuerdo con el testimonio de los vecinos, las cámaras de seguridad de la zona no las quieren mostrar o no se obtienen respuestas rápidas para acceder a los registros fílmicos que podrían identificar a los autores de los ilícitos y esclarecer los hechos.
Ante esta situación, los habitantes de la zona exigen una respuesta urgente tanto a las autoridades policiales como al municipio: mayor patrullaje preventivo, la intervención sobre el foco de inseguridad denunciado y soluciones concretas para frenar la impunidad con la que actúan los delincuentes en el barrio.
Redacción: Nova Comunicaciones.


