El SENASA instó a intensificar los monitoreos ante el inicio de la temporada de nacimientos en la estepa. Aunque es un insecto nativo, sus explosiones poblacionales pueden devastar el alimento del ganado y derivar en conductas de canibalismo.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) emitió una advertencia para la región patagónica ante el comienzo del ciclo de nacimientos de la tucura sapo (Bufonacris claraziana), un insecto nativo que, en temporadas de proliferación masiva, representa una seria amenaza para los pastizales y la actividad ganadera local.
Conocida popularmente como el “bicho caníbal”, esta especie no voladora se desplaza caminando o mediante saltos y puede llegar a medir cinco centímetros de longitud. Aunque forma parte del ecosistema natural de las provincias de Río Negro, Chubut y Santa Cruz, las autoridades aconsejan una detección temprana de los focos para evitar desequilibrios productivos.
Biología de la plaga y origen del apodo.
La tucura sapo es una especie de ortóptero endémica de la estepa patagónica. A diferencia de las langostas tradicionales, carece de alas durante toda su vida. Sus huevos permanecen enterrados en el suelo durante los meses de frío y eclosionan entre el final del invierno y el inicio de la primavera.
Su alimentación habitual es herbívora y voraz, pero adopta una conducta particular en situaciones extremas:
-
Poder voraz de consumo: Según estudios científicos recientes, un ejemplar adulto en etapa pre-reproductiva puede consumir diariamente cerca del 100% de su peso en materia vegetal (alrededor de 600 a 690 miligramos diarios).
-
Canibalismo oportunista: Cuando se producen explosiones poblacionales y el alimento vegetal empieza a escasear, el insecto procede a devorar ejemplares muertos de su misma especie. Este mecanismo de supervivencia le otorgó el apodo de “bicho caníbal”.
-
Inocuidad para el ser humano: Las autoridades aclaran que el insecto no ataca a personas ni a animales de corral, limitando su impacto exclusivamente al recurso vegetal.
Densidades críticas y riesgo ganadero.
El problema principal radica en el crecimiento descontrolado de sus poblaciones. La tucura sapo pasa a comportarse como plaga agrícola y ganadera cuando supera la densidad de 10 a 15 ejemplares por metro cuadrado.
En brotes registrados durante temporadas previas en el sur de Río Negro y Chubut, se han contabilizado concentraciones de entre 30, 80 y hasta más de 150 individuos por metro cuadrado.
Al consumir masivamente brotes tiernos, pastizales naturales y arbustos bajos, la especie reduce significativamente la oferta de forraje para la ganadería, impactando de forma directa en los pequeños productores ovinos de la estepa.
Manejo integrado: Monitoreo sin erradicación.
Dado que la tucura sapo forma parte de la fauna autóctona de la Patagonia, los organismos oficiales —entre ellos el SENASA, el INTA y las administraciones provinciales— no buscan su erradicación total, sino el control y manejo integrado de la plaga.
Las acciones coordinadas por la Mesa Interinstitucional para el Manejo de Tucuras se enfocan en la vigilancia fitosanitaria durante octubre y los meses subsiguientes, periodo crucial para intervenir antes de que los nacimientos deriven en un brote incontrolable.
-
Recomendación para productores: Monitorear con frecuencia los campos donde se hayan registrado posturas en años anteriores.
-
Canal de denuncia: Ante la presencia de focos o sospecha de altas densidades, el SENASA solicita enviar la notificación al correo institucional [email protected].
Redacción: Nova Comunicaciones.


