El último hecho ocurrió en la madrugada de este jueves en la zona norte de la ciudad. Vecinos exigen el fin de los “beneficios” judiciales y reclaman que los imputados cumplan las medidas tras las rejas.
GUALEGUAYCHÚ.– La paciencia de la comunidad de Gualeguaychú frente a las flexibilizaciones de la justicia local parece haber llegado a su límite. En las últimas horas, un nuevo caso de quebrantamiento de arresto domiciliario encendió las alarmas y reavivó un reclamo que se escucha cada vez con más fuerza en las calles y las redes sociales: “Los delincuentes tienen que estar en la cárcel, no en sus casas”.
El hecho más reciente, que expone la fragilidad de los controles sobre este tipo de medidas cautelares, ocurrió alrededor de la una de la madrugada. Personal de la Comisaría Octava, que realizaba patrullajes preventivos de rutina, divisó a un sujeto en actitud sospechosa en las inmediaciones de las calles Palavecino y Samaniego.
Al notar la presencia policial, el hombre, de 27 años, intentó ocultarse detrás de un árbol para evadir a los uniformados. Sin embargo, los efectivos procedieron de inmediato a su identificación y constataron que el joven debía estar cumpliendo una medida de arresto domiciliario vigente. El delincuente fue aprehendido en el acto y trasladado a la dependencia policial, iniciándose una causa de oficio por el delito de quebrantamiento.
La opinión pública, en pie de guerra.
Este episodio no es un hecho aislado para los habitantes de la ciudad, sino la gota que colmó un vaso ya lleno de frustración. En el termómetro social de Gualeguaychú, el veredicto de los vecinos es unánime: existe una profunda desconfianza hacia la efectividad de las prisiones domiciliarias.
“Sentimos que la Justicia les otorga beneficios a quienes no lo merecen. Mientras nosotros nos encerramos por seguridad, ellos violan la domiciliaria y caminan por el barrio como si nada”, expresó indignada una vecina de la zona donde se produjo la detención.
La crítica apunta directamente a los criterios judiciales que otorgan estas medidas preventivas a personas con antecedentes o perfiles de alta reincidencia. Los ciudadanos argumentan que la falta de tobilleras electrónicas suficientes o la imposibilidad de la policía de custodiar cada vivienda las 24 horas convierten a las domiciliarias en una “puerta giratoria” o, peor aún, en una burla para las víctimas del delito.
Con este nuevo antecedente sobre la mesa, la presión social sobre los jueces y fiscales de Gualeguaychú se intensifica. La demanda es clara y unívoca: mayor rigurosidad, menos beneficios y el cumplimiento efectivo de las detenciones en los penales correspondientes para garantizar, de una vez por todas, la seguridad de la comunidad.
Redacción: Nova Comunicaciones.


