BUENOS AIRES – Aquel viernes 25 de mayo de 1810, el cielo gris y la pertinaz llovizna que cubría la Plaza de la Victoria no fueron impedimento para que el fervor popular marcara un punto de no retorno en la historia del Río de la Plata. Tras una semana de intensas deliberaciones y presiones políticas, el pueblo de Buenos Aires, congregado bajo los paraguas y las voces de “¡El pueblo quiere saber de qué se trata!”, finalmente veía nacer el primer gobierno patrio.
El desenlace de la Semana de Mayo.
La jornada fue la culminación de un proceso iniciado el 18 de mayo, cuando la noticia de la caída de la Junta de Sevilla en España llegó a Buenos Aires, dejando al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros sin legitimidad para ejercer su cargo.
Durante el Cabildo Abierto del 22 de mayo, las fuerzas criollas, lideradas por figuras como Cornelio Saavedra, Juan José Paso y Mariano Moreno, lograron imponer la tesis de que, ante la acefalía en España, el poder debía retrovertir al pueblo.
La conformación de la Primera Junta.
En las primeras horas de la tarde del 25, la presión de las milicias criollas y la multitud congregada en la plaza forzó la renuncia definitiva de Cisneros. En su lugar, se proclamó la Primera Junta de Gobierno, que quedó integrada por:
-
Presidente: Cornelio Saavedra.
-
Secretarios: Mariano Moreno y Juan José Paso.
-
Vocales: Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan Larrea.
Este nuevo cuerpo administrativo no solo significó un cambio en la estructura del poder virreinal, sino que encendió la chispa de la emancipación definitiva. El acta capitular, firmada aquel día, selló el compromiso de los patriotas de proteger la libertad de las provincias y convocar a representantes del interior para formar un gobierno general.
Un legado que trasciende los siglos.
Lo que comenzó como una respuesta estratégica a la crisis de la monarquía española rápidamente se transformó en un movimiento revolucionario que cambiaría el destino de la región. El 25 de mayo no fue solo la expulsión de un virrey; fue el acto fundacional donde la ciudadanía comenzó a forjar su propia identidad, dejando atrás la condición de colonia para abrazar el camino hacia la independencia total, que se consolidaría formalmente seis años después.
Hoy, a más de dos siglos de aquel amanecer histórico, la fecha permanece grabada en el alma de los argentinos como el símbolo máximo de la libertad y el autogobierno, recordando que el esfuerzo de aquellos hombres y mujeres fue el primer paso en la construcción de una nación soberana.
Redacción: Nova Comunicaciones.


