Guerra comercial China vs EE.UU.: cómo la guerra por Huawei daña a ambos países

Las crecientes tensiones entre los dos países han dado por tierra con las esperanzas de un acuerdo inminente.

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China vs USA Trade War: How the war over Huawei hurts both countries.

La manera en que Estados Unidos está intensificando el conflicto con China pone en riesgo tanto la economía de ambos países como su relación diplomática.

Poco después de reiniciar la guerra comercial con China aumentando los aranceles, EE.UU. restringió la capacidad de Huawei de comerciar con empresas del país norteamericano.

Este golpe contra el gigante chino de telecomunicaciones supone una escalada significativa en la lucha de poder entre EE.UU. y China.

Y, a medida que la “guerra fría tecnológica” escala, la perspectiva de llegar a un acuerdo se ve cada vez más distante.

“La medida de EE.UU. contra Huawei marca un momento decisivo y una muy significativa escalada en las tensiones” bilaterales, señaló Michael Hirson, director de Asia del Eurasia Group.

“No es que la idea de acuerdo comercial está condenado a fracasar, pero parece muy improbable, especialmente a corto plazo”.

Si bien EE.UU. ha justificado sus acciones contra Huawei por los supuestos riesgos que la empresa plantea para la seguridad nacional, el presidente estadounidense, Donald Trump, también ha vinculado el caso a la guerra comercial.

La semana pasada Trump dijo que Huawei podría ser parte de un futuro acuerdo comercial entre las dos economías más grandes del mundo.

Y son justamente comentarios como este los que hacen que las medidas contra Huawei puedan ser interpretadas como algo más que motivadas por los riesgos de seguridad.

Algunos lo ven como un intento de EE.UU. de controlar a esta poderosa empresa y, por extensión, a la creciente importancia de China en el mundo.

“La perspectiva de una acción estadounidense para obstaculizar a una de las compañías tecnológicas más prominentes de China, que es clave para sus ambiciones globales en 5G, ya está evocando una oleada de sentimientos nacionalistas en China“, afirma Hirson.

¿Cuán dañinas son las medidas contra Huawei?

EE.UU. añadió a Huawei a una lista de empresas con las cuales las compañías estadounidenses no pueden comerciar a menos de que tengan una licencia.

Al mismo tiempo, Trump firmó una orden ejecutiva que efectivamente prohíbe a las empresas estadounidenses usar compañías de telecomunicaciones sospechosas de representar un riesgo para la seguridad nacional.

“De las dos acciones emprendidas por Trump -la orden ejecutiva y la adición de Huawei a la lista- la última es la que tiene mucho más impacto”, explica Hirson.

Huawei es el segundo mayor fabricante de teléfonos inteligentes del mundo y un jugador clave en el desarrollo de la tecnología de próxima generación 5G.

Su principal responsable jurídico, Song Liuping, dijo que más de 3.000 millones de consumidores en todo el mundo podrían verse afectados por la decisión de EE.UU. de incluir a Huawei en esa “lista negra”.

De hecho, la decisión de EE.UU. ya está repercutiendo en el sector tecnológico.

Google le impidió a Huawei hacer algunas actualizaciones a su sistema operativo Android, al tiempo que nuevos diseños de celulares de la compañía china no tendrán acceso a algunas apps de la tienda Google Play.

“Si los teléfonos Huawei se ven afectados por la falta del sistema operativo Android, esto perjudicará a los consumidores al limitar la competencia en el mercado de celulares y causará un aumento de precios”, dice Yan Liang, profesora asociada de economía de la Universidad Willamette, en EE.UU.

Analistas dicen que las restricciones contra Huawei pueden también perjudicar el desarrollo del 5G.

“Huawei también tiene una decena de patentes en el desarrollo de 5G. Limitar a Huawei hará retroceder a la tecnología 5G y hará que sea más costoso implementarla”, añade Liang.

¿Cuánto perjudica a las empresas estadounidenses?

Las restricciones impuestas a Huawei también tendrán un impacto negativo en firmas estadounidenses.

Song dijo que más de 1.200 empresas estadounidenses se verán “directamente” afectadas.

El fundador de Huawei, Ren Zhengfei, le dijo recientemente a Bloomberg que la compañía usaría más sus propios chips si EE.UU le impone más restricciones y que reduciría sus compras a EE.UU.

La mitad de los chips que usa Huawei son de firmas estadounidenses y la otra mitad las producen ellos mismos, añadió.

Por eso, algunos analistas dicen que el gobierno de EE.UU. está arriesgándose a provocarse un daño a sí mismo.

“Castigas a Huawei pero también te castigas a ti: pierdes parte del mercado, pierdes todas tus ventas en favor de Huawei”, dice Huiyao Wang, presidente del Centro para China y la Globalización en Pekín.

¿Hay algo más impulsando la estrategia de confrontación de Trump?

Analistas dicen que la postura de Trump con China está influenciada por las elecciones presidenciales del próximo año en EE.UU.

Existe un creciente consenso en Washington de que China lleva años compitiendo injustamente en el comercio global.

Ser duro con China se ha vuelto una forma fácil de ganar puntos de camino a las elecciones de 2020.

Esto quiere decir que no habrá un acuerdo comercial por un buen rato.

“Las consideraciones políticas siempre son tomadas en cuenta por la Casa Blanca y ciertamente impactan el curso de estas negociaciones”, dice Stephen Olson, investigador de la Fundación Hinrich, en Hong Kong.

“Es posible que el cálculo político -correcto o incorrecto- sea que seguir y extender la guerra comercial va bien con su base política. Eso no será bueno para el futuro”.

Trump tendrá que encontrar un equilibrio entre jugar duro y el riesgo de que sus políticas para China puedan contribuir a una ralentización económica, junto con pérdidas en la bolsa de valores.

¿Está entonces un acuerdo económico destinado al fracaso?

A pesar de que la reciente escalada en la disputa entre EE.UU. y China tiró al trasto las esperanzas de una inminente resolución, analistas dicen que un acuerdo comercial no está aún descartado.

Un elemento crítico es que China ha mostrado voluntad de negociar y analistas esperan que esta actitud se mantenga.

China acudió a Washington para un diálogo comercial pese a que el gobierno de Trump elevó las tarifas a los bienes chinos en US$200 mil millones y amenazó con poner impuestos a nuevos productos.

“Es cierto que el panorama parece sombrío ahora mismo”, dice OlsO.

“Pero un escenario que sería completamente plausible es que haya un período de enfriamiento entre estos países y que, después de un cierto tiempo, haya un intercambio de llamados, algunas reuniones y que empiece a arreglarse la situación”.

Se espera que Trump y el presidente chino, Xi Jinping, se reúnan en el encuentro del G20 en Japón el mes próximo.

La reunión representa una “ventana de oportunidad crítica para reducir las tensiones”, dice Hirson.

“Si el G20 transcurre sin al menos una tregua, es más probable que Trump continúe con la amenaza de imponer tarifas adicionales a China. En ese caso, nos espera un largo y tórrido verano con escaladas de ambas partes”.


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