Una muerte de la que nadie habló, y se mantuvo en bajo perfil

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A death that nobody talked about, and remained low profile.

El fallecimiento de un hombre del que nadie habló, en sus últimos años vivía en Gualeguaychú, y fue protagonista de las crónicas periodísticas por el caso de Alfredo Yabrán, se trata de Carlos Galaour Mouriño (Coco), falleció el 13 de noviembre de 2018, amigo y ferviente defensor del empresario Alfredo Yabrán.

¿Quién era Alfredo Yabrán.?

Alfredo Yabrán, fue acusado de instigar el crimen de José Luis Cabezas, fotógrafo de la revista “Gente”.

La muerte del entonces propietario de la empresa OCA, causó una gran conmoción social y política, fundamentalmente por las vinculaciones que tenía con los funcionarios del gobierno del ex presidente Carlos Saúl Menem.

El 20 de mayo de 1998, se suicidaba  el empresario postal Alfredo Yabrán, en una estancia de su propiedad en la provincia de Entre Ríos, donde evadía una orden de detención dictada por el juez federal de Dolores, José Luis Machi, que lo acusaba de haber instigado la muerte del fotógrafo José Luis Cabezas.

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José Luis Cabezas.

Horas después del suicidio de Alfredo Yabrán, su amigo Carlos Galaour Mouriño (Coco), toma protagonismo a nivel nacional, por las amenazas al juez José Luis Macchi.

“Macchi asesino. Te voy a matar. La vas a pagar.” Esta frase y otros gruesos epítetos fueron lanzados como dardos por Carlos Galaor Mouriño, el verborrágico amigo de Alfredo Yabrán, mientras gritaba y pateaba la puerta de la casa del juez José Luis Macchi, que el viernes último había firmado la orden de captura del empresario, imputado como presunto autor material del homicidio de José Luis Cabezas.

El magistrado de esta ciudad no fue el único blanco de los insultos. Mouriño repartió improperios contra el gobernador Eduardo Duhalde y contra el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, León Carlos Arslanian.

Mouriño irrumpió en Dolores, con su Ford Explorer azul, a las 15.30. Veinte minutos antes, mientras viajaba por la ruta 2 rumbo a Mar del Plata, escuchó por la radio la noticia de la muerte de su amigo.

Marcelo Martinó, abogado dolorense y socio del conjuez federal Ricardo Ghiglione, que debía reemplazar a Hernán Bernasconi en el caso de que se hiciera cargo de la causa Cabezas, y Javier De Martino, colaborador de Martha Sponda de Chirizola, la abogada del ex comisario de Pinamar Alberto Pedro Gómez, llevaron a Mouriño hasta la casa del juez Macchi.

Allí Mouriño, cegado por la furia, arremetió contra la puerta de entrada de la casa, en Pueyrredón 468. Golpeó, pateó y gritó, pero nadie salió. Aconsejado por sus amigos, Macchi prefirió evitar un enfrentamiento.

“Asesino. Empleado de Duhalde. Abrí, cretino. Voy a venir a a golpearte la puerta todos los 20 de cada mes”, sentenció el amigo de Yabrán ante la presencia de fotógrafos y camarógrafos de televisión. Sorprendentemente, la policía llegó varios minutos después de que Mouriño se marchó de la casa del juez.

Mouriño quería encontrar a toda costa al juez, así que se dirigió junto con sus amigos dolorenses a los tribunales, situados en Belgrano 147, para tratar de ingresar en el despacho de Macchi.

No pudo hacer nada. Un grupo de policías le impidió el paso. “Salí Macchi. Me las vas a pagar”, gritó Mouriño.

Después de patear la puerta de hierro, giró, se dirigió a los periodistas y sentenció: “La culpa fue de Duhalde, ese maldito lo mató. Ahora hay que desenterrar la causa por el asesinato del Negro Bujía, el ladero de Duhalde al que mataron por vender droga en el Concejo Deliberante de Lomas de Zamora. Macchi no es un juez, es un mamarracho que armó todo esto, un títere que se dejó manejar por Duhalde y por Arslanian”.

Más tarde, Mouriño arremetió contra los fotógrafos.

“ Así como ustedes recuerdan a su compañero muerto, yo también voy a venir todos los meses para recordar a mi amigo. Yabrán, como Cabezas, también tenía familia y no me importa nada si viene la policía a llevarme preso, total, acá te arman una causa enseguida, sin ser culpable”, concluyó el rubicundo amigo del empresario.

Varios minutos después de que “Coco” Mouriño abandonara esta ciudad, sentado en el asiento trasero de su vehículo y acompañado por sus dos amigos locales, seis efectivos a bordo de una camioneta y un móvil policial rodearon la casa del juez Macchi para prevenir un eventual ataque contra el magistrado.

Fue la primera vez en 16 meses que Macchi tuvo custodia. A pesar del rosario de amenazas telefónicas que recibió desde que se hizo cargo de la investigación, se negó a recibir protección policial.

Macchi recibió comunicaciones que le provocaron más de un sobresalto; como el llamado que recibió hace dos meses, cuando una voz anónima le dijo que su mujer había muerto en La Plata.

Casi al mismo tiempo que se marchaba Mouriño, los agentes policiales, vestidos con chalecos a prueba de balas, llegaron al Palacio de Justicia local para reforzar la seguridad.

Un gran operativo policial se montó para proteger al juez Macchi y a Laura Inés Elías, la otra jueza que, además de Macchi, quería escuchar al empresario.

Luego de haber tenido toda la prensa pendiente de sus movimientos, en el caso Yabrán, su fallecimiento el día 13 de noviembre de 2018, pasó desapercibido.

 Así salía en las entrevistas de la televisión  argentina, Carlos Galaour Mouriño (Coco)


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