“No tengo nada”, les rogó a los ladrones y lo ejecutaron de dos tiros-Nova

Difunde en las redes

Inseguridad.El jubilado, de 68 años, fue atacado cuando dormía con su mujer y su hijastro en su casa de Mar del Plata.

Con una saña que asombra a los investigadores, tres ladrones asesinaron a un jubilado de 68 años en su casa de Mar del Plata. Los asaltantes lo sorprendieron cuando dormía y le dieron una brutal paliza. Estaba con su pareja, de 58 años, y el hijo de la mujer, de 20, que descansaba en otra habitación. Los maniataron con cinta de embalar. Pedían dólares, pero no encontraron nada. Antes de irse, empujaron al suelo al hombre, que quedó tirado al lado de la cama. Fue ahí donde lo mataron de dos tiros en la espalda.

“Hace tiempo que no vemos algo así”, señaló una fuente del caso a Clarín, sorprendida por la violencia del ataque. Ocurrió ayer, alrededor de la 1.30, en De Anchorena al 6800, en el barrio Fray Luis Beltrán, cerca del Parque Camet.

Tres ladrones participaron del brutal crimen. “Actuaron con la cara tapada, no se dejaron ver en ningún momento. Tomamos declaración a la pareja y a su hijo e intentamos reconstruir los últimos pasos de la víctima”, contó el fiscal Alejandro Pellegrinelli.

Los asaltantes actuaron como si hubieran tenido el dato de que la víctima, identificada como Alberto Domingo Farulla, tenía plata guardada. “La violencia estuvo focalizada en él, mientras le pegaban trompadas, culatazos, le pedían que les diera plata, dólares”, explicó una fuente del caso. “No tengo nada”, les suplicó, pero igual lo ejecutaron.

Farulla se había jubilado hacía un año. Tenía un colectivo que había convertido en un motorhome, con el que solía salir de viaje. Se había separado de su esposa recientemente y estaba en pareja con la mujer que lo acompañaba al momento del crimen. Ella y su hijo declararon ayer a la mañana en la fiscalía. Por ahora la causa esta calificada como “homicidio en ocasión de robo”.

“Buscamos información sobre la actividad que pudo haber desarrollado en los últimos días. Si concretó alguna venta, algo por lo que los ladrones podían imaginar que tenía plata en la casa”, contó un investigador.

Los asaltantes ingresaron por la puerta del frente del chalé. Los dueños solían dejarla sin llave durante las noches, confiados en que un robusto perro suelto en el patio los alertaría de un intento de robo. Se equivocaron. Los ladrones los despertaron a golpes. A Farulla lo lastimaron mucho y a la mujer la amenazaron varias veces. “Matala a la vieja, matala”, ordenó uno de los ladrones a su cómplice.

Mientras tanto, el hijo de ella quedó encerrado en uno de los cuartos. Aprovechando una distracción, forzó sus ataduras, consiguió liberarse y escapar, lo que al parecer hizo que los asaltantes resolvieran huir. Pero antes de irse (habrían escapado en una moto) le dispararon dos veces a Farulla, que estaba indefenso, tendido boca abajo y atado de pies y manos. Al cierre de esta edición, los asesinos permanecían prófugos.

El crimen conmocionó a una ciudad golpeada por la inseguridad. En mayo, tras una seguidilla de crímenes, llegaron 300 prefectos y otros 50 agentes de Fuerzas Federales. Nada parece alcanzar.

{fcomment}


Difunde en las redes

Comentarios

comentarios