Sigue varado en el puerto de Buenos Aires el crucero canadiense que iba a la Antártida

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The Canadian cruise ship going to Antarctica is still stranded in the port of Buenos Aires.

“Necesitamos que la justicia ordene mover el buque fuera del Puerto de Buenos Aires”, manifestó el interventor en AGP Gonzalo Mórtola.

Una situación poco frecuente se vive desde hace varios días en uno de los muelles de la Terminal Río de la Plata (TRP) una de las tres concesionarias que opera los muelles del puerto de Buenos Aires y que tiene a su cargo la concesión de la terminal de cruceros “Benito Quinquela Martín”.

El 4 de noviembre pasado el buque de pasajeros RCGS RESOLUTE, de bandera portuguesa, tomó amarras en el muelle mixto (carga y pasajeros) de la terminal tres, con 162 pasajeros y 98 tripulantes de diferentes nacionalidades. En rigor de verdad había recalado por primera vez en la terminal metropolitana el 19 de octubre, zarpado sin problemas el 20 y regresado a la misma terminal el 4 de este mes, luego de que la nave intentara sin éxito recargar combustible en Puerto Madryn dada la negativa de los proveedores por deudas acumuladas.

En esas circunstancias, la nave regresó al puerto de Buenos Aires y el 4 de noviembre, dos juzgados (el Federal 6 de primera instancia en lo Civil y Comercial y el Federal 1 de Ushuaia), hicieron efectivo el embargo de la nave que por un cúmulo de millonarios incumplimientos generados por la firma One Ocean Expeditions, empresa que no es la propietaria de la nave sino la que tiene a su cargo la operación turística de la embarcación.

Dentro del mundo del negocio naviero, una “aventura marítima” (tal como se denomina al tiempo que media entre que una nave zarpa hasta que regresa a su puerto de asiento habitual) está compuesta por distintas etapas que no necesariamente se encuentran en cabeza de un mismo responsable.

En este caso en particular, el “Resolute” es propiedad de una naviera que lo alquila a una firma operadora la que a su vez contrata a una gerenciadora del negocio turístico. Desde la Liga Naval Argentina explicaron a Infobae que “esta es la peor situación a la hora de un embargo, dado que aparentemente la que ha dejado de cumplir con sus obligaciones es la gerenciadora turística, pero esa parte del negocio es intangible, en cambio el buque y los valores que en su interior se albergan son fungibles y por lo tanto pasibles de embargo”.

Más allá de la situación por la que debieron atravesar los pasajeros al tener que desembarcar y costear por su cuenta el regreso a sus domicilios (más la pérdida del dinero invertido en el crucero), lo peor está por venir y es objeto de preocupación por parte de las autoridades portuarias nacionales.

“Necesitamos que la justicia obligue a mover el barco fuera del puerto, el uso improductivo de un muelle genera miles de dólares diarios de lucro cesante. Estamos a punto de iniciar una prometedora temporada de cruceros y tener un muelle ocupado originará demoras y reclamos que costarán decenas de millones de dólares en pérdidas y reclamos al final de la temporada 2019/20. El puerto de Buenos Aires tiene experiencia en embargos de buques que finalmente terminan siendo abandonados por sus propietarios y pueden estar años. En los últimos cuatro años fueron retirados de distintos sectores del puerto 27 buques de distinto porte. Si consideramos que este buque tiene un calado (porción del barco que se encuentra sumergida) de 5 metros, es totalmente factible moverlo a un muelle no comercial y de esta manera liberar este estratégico muelle”, sostuvo Gonzalo Mórtola Interventor del puerto metropolitano.

El “Resolute” es un navío construido en 1991 tiene una eslora (largo) de 124.8 metros y una manga (ancho) de 18 metros y cumple con todas las reglamentaciones actualmente vigentes de acuerdo a las normas de la OMI (Organización Marítima Internacional). Altas fuentes de la Prefectura Naval Argentina comunicaron a Infobae que la tripulación se encuentra en perfecto estado de salud y que dado que la medida judicial no afecta las libertades individuales del capitán, sus oficiales y la tripulación, los mismos son libres de circular con la sola observancia de las normas de seguridad que determina el código de seguridad portuaria (BPIP)

Se consultó a las autoridades de la agencia marítima Inchcape Shipping Services dado que la firma es la que representa al operador del buque ante la Argentina, pero se excusó de brindar detalles. Se pudo saber además que en defensa de los intereses de los marinos “varados” contra su voluntad en el puerto metropolitano, la ITF (Federación Internacional de Trabajadores del Transporte) comenzó a seguir el tema advirtiendo que en caso de detectar un agravamiento en la condiciones de subsistencia de la tripulación, se activarán los protocolos de evacuación y repatriación de los tripulantes, lo que trabaría aún más las posibilidades de mover la nave hacía un lugar menos conflictivo.


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