Un nuevo informe reveló que una empresa minera china financia grupos armados-Nova

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República Democrática del Congo

UNA ONG INTERNACIONAL DENUNCIÓ QUE LA FIRMA ASIÁTICA PROVEE ARMAS Y DINERO A MILICIAS EN EL ESTE, LA ZONA MÁS CALIENTE DEL INESTABLE PAÍS, PARA QUE LES GARANTICE EL CONTROL DE LAS RESERVAS DE ORO.

 

En momentos en que una nueva crisis política se cierne sobre Kinsasha, capital de la República Democrática del Congo (RDC), una ONG internacional denunció que una empresa minera china provee armas y dinero a milicias en el este, la zona más caliente del inestable país, para que les garantice el control de las reservas de oro.

La República Democrática del Congo es uno de los países más pobres de África, pero también uno de los más ricos en recursos naturales y no es la primera vez que una empresa es denunciada por similares financiamientos para los grupos armados.

Esta vez, la denuncia fue hecha por la ONG británica Global Witness, una organización dedicada a denunciar la explotación ilegal de recursos naturales en el mundo, que siguió el rastro del oro desde las minas en el este de la RDC hasta Emiratos Árabes, Dubai y Suiza, los principales mercados de compra-venta de este preciado metal.

‘River of Gold’ – our new investigation into a gold boom on the Ulindi river in  http://bit.ly/29jRgSC

Uno de los orígenes del oro de la RDC es Shabunda, en la región oriental de Kivu Sur, un lugar aislado geográfica y políticamente, aunque allí se concentran 46 codiciadas minas de oro en el lecho del río Ulindi, un recurso vital y único que sin embargo no sirvió hasta ahora para disminuir el hambre de su población o desarrollar la región.

Esta zona de 25.000 kilómetros cuadrados ubicada a unos 3.000 kilómetros de Kinshasa, no posee radio, tendido de líneas de teléfonos o rutas. A este aislamiento, se suma una profunda desprotección política de la población civil. 

Reiterados informes internacionales denunciaron que gran parte de los niños sufren malnutrición, mientras que la mayoría de las familias padece la depredación y el acoso de los grupos armados que operan en la región. 

Según el informe de Global Witness, la sociedad minera china Kun Hou Mining proporcionó armas de guerra a uno de estos grupo ilegales en Shabunda, Raia Mutumboki, para comprar su “protección” y facilitar que sus milicianos extorsionen a los mineros locales, que de forma artesanal y arriesgando sus vidas extraen el oro del río.

La ONG británica, que definió a Kun Hou Mining en su informe como una empresa “depredadora”, aseguró que los grupos armados expulsan a los civiles a base de violaciones masivas a mujeres y asesinatos, y que esto fue posible con “la bendición” de las autoridades de la región de Kivu Sur.

El acuerdo entre la empresa china y Raia Mutumboki permitió que entre 2014 y 2015, más de una tonelada de oro, valuada en 38 millones de dólares, se esfumara cada año sin dejar rastro y sin pagar impuestos en la localidad de Shabunda, según el informe.

Global Witness sostiene que la empresa no registra todo el oro que extrae en Shabunda, una localidad ubicada a sólo 150 kilómetros al oeste de Bukavu, la capital de la región de Kivu Sur. 

Su hipótesis es que esa parte que no aparece en los registros oficiales de exportación y que es sacada del país ilegalmente a través de Estados vecinos como Ruanda, Burundi y Uganda, termina en los mercados internacionales del sector joyero, fundamentalmente a Dubai, uno de los Emiratos Árabes Unidos. 


Además de la falta de control de las autoridades congoleñas y del poder económico de las grandes mineras internacionales, el contrabando de oro cuenta con otra gran ventaja: un lingote de un kilo de oro puro, que puede llegar a costar hasta 40.000 dólares, tiene apenas el tamaño de un teléfono celular, lo que lo vuelve muy fácil de transportar.

En su informe titulado Río de Oro, Global Witness destacó que los grupos armados hicieron hasta 25.000 dólares por mes extorsionando a los mineros locales durante un reciente auge del oro en los últimos dos años. Además, puso el foco en los millones que se esfumaron de los libros contables de la minera china y que, estimó, terminaron en manos de las milicias. 

“En sólo un año, unos 17 millones de dólares de oro extraído por la minera desapareció y probablemente fue sacado del Congo en las cadenas de suministro internacionales”, denunció la ONG.

Desde el comienzo de la fiebre del oro, el Estado congoleño perdió hasta 38 millones anuales en ingresos fiscales por la extracción artesanal de oro, por el contrabando y la connivencia de las autoridades provinciales. 

La fiebre del oro se concentró en el río Ulindi, alcanzó su pico entre 2014 y 2015 y continúa hasta el día de hoy.

Según la investigación, partidas de oro valuadas en cerca de medio millón de dólares fueron exportadas desde Kun Hou por una compañía de Dubai, a través de los canales oficiales. En cambio, el resto de la producción de oro de la minera china en esa región se sospecha que salió del país de manera ilegal. 

“Los Estados tienen la responsabilidad de garantizar que las empresas no hacen ningún daño, incluyendo la verificación de las cadenas de suministro para detectar posibles vínculos con conflictos y abusos de derechos humanos. R.D. Congo y los Emiratos Árabes Unidos han fracasado estrepitosamente en este sentido”, denunció Sophía Pickles, una miembro de Global Witness.

La otra cara necesaria del contrabando son las autoridades gubernamentales. 

El informe denunció la actitud “incomprensible” del gobernador de Kivu Sur, Marcellin Cishambo, y del ex ministro de Minas de la región, Adalbert Murhi, quienes no impidieron la extracción ilegal del oro ni su salida del país.

Según Global Witness, los funcionarios congoleños ocultaron la procedencia del metal extraído en Shabunda, que hubiera sido catalogado como “oro de sangre” según los estándares internacionales de la ONU y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y las propias leyes del país africano.

En abril de 2015, un informe de Naciones Unidas estimó que pese a los anuncios y promesas de control del Estado congoleño, el contrabando anual de recursos naturales desde el caótico y violento este de Congo ascendía a 1.250 millones de dólares.

Se calcula que entre el 10% y el 30% del dinero extraído por ese contrabando financia a grupos armados de la RDC y otros países vecinos como Ruanda, implicados desde hace años en el tráfico ilegal de metales preciosos desde esa zona en conflicto. 

Por Laura Rodríguez.

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