Nuevo México: el estado que desafía la orden de Donald Trump de desplegar a la Guardia Nacional en la frontera sur

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New Mexico: the state that challenges Donald Trump’s order to deploy the National Guard on the southern border.

La “fortificación” de la frontera entre Estados Unidos y México es un motivo permanente de fricciones entre Donald Trump y sus opositores. La última chispa saltó en el estado limítrofe de Nuevo México, donde la gobernadora, Michelle Lujan Grisham, lanzó un desafío directo al mandatario.
La gobernadora demócrata ordenó “el retiro de la mayoría de los (118) soldados de la Guardia Nacional desplegados en la frontera sur del estado”.
Los militares habían sido desplegados en abril de 2018 por orden de la Casa Blanca pero la gobernadora fue tajante al decir que su estado “no participará en la farsa del presidente de infundir miedo en la frontera”.
Hasta inicios de 2019, había alrededor de 2.200 guardias nacionales en los cuatro estados fronterizos (California, Arizona, Nuevo México y Texas).

Los guardias nacionales cumplen tareas logísticas en la frontera, como instalar alambres de púas.

Cuando llegaron, la republicana Susana Martínez todavía era la gobernadora nuevo mexicana y acató la decisión del mandatario. Pero su sucesora no parece dispuesta a hacer lo mismo.

“Farsa” 

La Guardia Nacional depende de las autoridades estatales. A diferencia de las Fuerzas Armadas, la integran civiles con entrenamiento militar que responden a emergencias como desastres naturales o problemas de orden público estatales, federales e internacionales.
Los guardias no tienen autoridad para detener ni deportar a nadie. Solo proveen vigilancia, apoyo logístico o ayuda con proyectos de mantenimiento y construcción, como levantar barreras o instalar alambres de púas, explica un portavoz de la Guardia Nacional.  Así, liberan a las patrullas fronterizas para que puedan aplicar las leyes migratorias, lo que sí implica arrestar personas.
De los 118 guardias nacionales desplegados en la frontera sur de Nuevo México, la gobernadora busca retirar entre 103 y 107. Entre estos últimos hay 25 que provienen de Arkansas, Kansas, Kentucky, Nueva Hampshire, Carolina del Sur y Wisconsin.
La gobernadora Lujan ordenó el martes que todos “regresen a sus lugares de origen inmediatamente”.

Michelle Luján Grisham ordenó el retiro de la mayoría de guardias nacionales de su estado, Nuevo México.

“Nuevo México no participará en la farsa del presidente de infundir miedo en la frontera al mal-utilizar nuestras diligentes tropas de la Guardia Nacional”, advierte la demócrata en su comunicado.
“Rechazo el argumento federal de que existe una crisis de seguridad nacional abrumadora en la frontera sur, donde se encuentran algunas de las comunidades más seguras del país”, añade.

Michelle Luján acusa a Donald Trump de infundir miedo en la frontera con México.

¿En qué normas se basa Luján para desafiar al presidente?

Control de la gobernadora.

La norma que regula la Guardia Nacional (conocida como Título 32) establece que esta opera bajo control de los gobernadores.
Pero el grupo también puede ser convocado a misiones federales bajo la ley de las Fuerzas Armadas. En estos casos, queda bajo control directo del presidente de EE.UU.
“Pero los guardias de la operación Guardian Support son personal del Título 32, así que la gobernadora los controla”, explica un portavoz de la Guardia Nacional.

Los guardias nacionales también cumplen labores de vigilancia en la frontera.

Los gobernadores deben aprobar la designación de la Guardia Nacional para fines federales (como cuidar la frontera)”, dice Doris Meissner, analista del Instituto de Políticas Migratorias de EE.UU.
“En general, los gobernadores están de acuerdo (con estos fines federales), pero no es inusual que impidan algunas tareas”, añade la experta.

Cumpliendo la orden.

Joseph Vigil, vocero de la Guardia Nacional de Nuevo México,  que “bajo la orden de la gobernadora, los líderes de la Guardia Nacional de Nuevo México han empezado la desmovilización para retirar a la mayoría de tropas de la frontera”.
El retiro de esta mayoría de soldados calculan que tome entre 45 y 60 días, según dijo el gobierno de Nuevo México.
Un grupo de entre 11 y 15 soldados permanecerá en la frontera en los condados de Hidalgo y de Luna debido a que, según aclara la gobernadora, reconoce “las preocupaciones legítimas del suroeste de Nuevo México, en particular el condado de Hidalgo”.
Los habitantes de este lugar han pedido la ayuda de las autoridades “ya que los migrantes y solicitantes de asilo siguen apareciendo en su puerta”, de acuerdo a Luján.
Los guardias se quedarán “para ayudar con las necesidades humanitarias de las comunidades que han visto a grandes grupos de familias, mujeres y niños cruzando la frontera en la remota área de Antelope Wells en meses recientes”.

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