Francisco llamó a una total reconciliación con EE.UU.-Nova

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El primero de los cuatro días de la estancia en la isla comunista del pontífice argentino.

Raúl Castro le brindó una calurosa bienvenida y le agradeció el apoyo para el deshielo binacional. El pontífice saludó la “cultura del encuentro” y abogó por la libertad religiosa.

Con un llamado a que Cuba “transite por los caminos de justicia, paz, libertad y reconciliación” y un aliento a los líderes políticos cubanos y norteamericanos a “continuar avanzando” en el proceso de normalización de las relaciones entre ambos pueblos, el Papa Francisco inició ayer una visita de cuatro días a la isla, escala previa de su viaje a EE.UU. Lo dijo al arribar a media tarde al aeropuerto José Martí, de La Habana, donde fue recibido por el presidente Raúl Castro quien, en su mensaje de bienvenida, volvió a condenar el embargo norteamericano a Cuba y, junto con su fin, pidió la salida de las tropas estadounidenses de la base de Guantánamo, en territorio cubano. Los dos grandes temas que aún resta resolver para la reconciliación total a la que llama el Pontífice.

El Papa llegó a media tarde en medio de una gran expectativa, precisamente, por el impulso que su paso por este país y su vecino del norte puede darle a esas conversaciones. Sobre todo, luego de que Francisco, mediante cartas y gestiones reservadas, jugó el año pasado un papel clave en el restablecimiento de relaciones entre Cuba y EE.UU. En particular, se espera que el pontífice pueda darle un envión clave para que se levante el bloqueo. Y, a partir de ello, que el régimen cubano profundice su apertura, un asunto acerca de lo cual Castro no dio ayer señales. Por el contrario, defendió el desempeño de la gestión “socialista”. 

Al comenzar su discurso, el Papa le pidió a Castro que le transmita “mis sentimientos de especial consideración y respeto a su hermano Fidel”. Seguramente, podría hacerlo personalmente porque el Vaticano manifestó antes del viaje el deseo del pontífice de verlo y todo parece indicar que el encuentro se concretaría hoy. En cambio, al menos anoche, parecía alejarse la posibilidad de que Francisco reciba a un grupo de disidentes al régimen. En el mismo discurso el Papa lo dio a entender al pedir que su saludo “llegase especialmente a todas aquellas personas que, por diversos motivos, no podré encontrar y a todos los cubanos dispersos por el mundo”.

En tren de ver con lupa las palabras del pontífice, hubo un par de alusiones que sonaron a advertencias o señales a sus críticos conservadores. Ante todo, cuando se pronunció en favor de la libertad. Dijo que pensaba pedirle a la Virgen del Cobre, patrona de Cuba, durante la visita a su santuario “por esta querida Nación, para que transite por los caminos de justicia, paz, libertad y reconciliación”. Además, cuando criticó “el sistema de dinastía y de grupos”, en base a una cita de José Martí, en un país donde un hermano le pasó la presidencia a otro.

El párrafo textual fue el siguiente: “Desde hace varios meses estamos siendo testigos de un acontecimiento que nos llena de esperanza: el proceso de normalización de las relaciones entre dos pueblos, tras años de distanciamiento. Es un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo, del sistema de acrecentamiento universal … por sobre el sistema, muerto para siempre, de dinastía y de grupos (José Martí)”. También remarcó que “el mundo necesita reconciliación especialmente por esta tercera guerra por etapas que estamos viviendo”.

A su vez, Castro le agradeció a Francisco su apoyo para el deshielo con EE.UU., hecho que consideró un “primer paso en el proceso hacia la normalización de los vínculos entre ambos países que requerirá resolver problemas y reparar injusticias. El bloqueo, que provoca daños humanos y privaciones a las familias cubanas, es cruel, inmoral e ilegal, debe cesar”, afirmó. Además del fin del embargo, el presidente cubano demandó el “territorio que usurpa la base naval de Guantánamo justos reclamos”, que según dijo, “son compartidos por los pueblos y la inmensa mayoría de los gobiernos del mundo”.

Sobre la visita de Francisco, indicó que será “trascendente y enriquecedor” el encuentro del pontífice con un pueblo “trabajador, instruido, abnegado, generoso, con profundas convicciones, valores patrióticos, dispuesto a continuar su heroica resistencia y construir una sociedad que garantice el pleno desarrollo de mujeres y hombres, con dignidad y justicia”. Castro afirmó que ha seguido “con mucha atención” los pronunciamientos del Papa sobre temas sociales y su encíclica “Alabado Seas”, referida “al futuro, el cuidado del planeta y la humanidad”, que le motivaron una “profunda reflexión”. Hoy Francisco tiene previsto celebrar por la mañana una misa en la emblemática Plaza de la Revolución a la que asistirá la presidente argentina Cristina Kirchner. Por la tarde, Francisco se reunirá con Raúl Castro, luego tendrá un oficio religioso con el clero en la catedral.

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