Con tan solo 12 años, recicló botellas y limpió la calle de sus vecinos para juntar plata y ayudar a enterrar a su amigo-Nova

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With only 12 years, he recycled bottles and cleaned the street of his neighbors to collect money and help to bury his friend.

Durante cinco años fueron los mejores amigos del mundo pero uno de ellos enfermó gravemente y falleció de leucemia. Su hermano de la vida decidió ayudar a la madre de su amigo, quien había quedado desempleada al ingresar al hospital para cuidar de su hijo.
La historia sucedió en abril, pero se dio a conocer hace pocos días luego de una nota en The New York Times en español. Según cuenta el diario digital, Kaleb y KJ se conocieron cuando tenían  siete años y asistían a la misma iglesia. Las madres de los niños, ambas madres solteras, se dieron cuenta rápidamente que sería difícil separarlos, pero las vueltas de la vida hicieron que la madre de Kaleb consiga trabajo en otra ciudad, por lo que debieron mudarse. Aún a la distancia, su amistad se mantuvo firme y los chicos hablaba mediante FaceTime todo el tiempo, contándose sus actividades y haciendo bromas. 

A medida que el tiempo iba pasando, KJ debió enfrentarse a una historia que regresaba para cambiarlo todo. Cuando tenía tan solo 13 meses la madre de KJ se enteró que su pequeño tenía leucemia, por lo que debieron enfrentar la enfermedad. Con tan solo doce años de vida el niño debió enfrentar dos trasplantes de médula ósea y los años de quimioterapia y radiación desgastaron su corazón generándole una insuficiencia cardíaca congestiva. El 7 de enero de 2018 lo internaron en el hospital a la espera de un trasplante de corazón.
Aunque la salud de KJ continuaba desmejorando, Kaleb no perdía el ánimo y estaba seguro que su amigo mejoraría y que viajaría al norte desde Warren, Michigan, a Romeo, Michigan, donde vive junto a su familia. Mientras esperaba que ello sucediera, Kaleb viajaba todos los martes a ver a su amigo al sanatorio. Los chicos se mantenían muchas veces en silencio pero compartían actividades que KJ aún podía realizar. Cada tanto se miraban y entendían todo sin decir ninguna palabra.

Fue justamente un martes 1 de mayo cuando KJ partió. Kaleb se estaba preparando para ir a visitar a su amigo pero al llegar se enteró que la madre de KJ había decidido quitarle el respirador artificial que aun lo conectaba con el mundo. Ese día, mientras KJ aún estaba vivo pero inconsciente, Kaleb lloró y tocó el brazo de su amigo. Ese mismo día escuchó a la madre de KJ contar que no tenía dinero para colocar una lápida en el nicho de su hijo, ya que llevaba seis meses sin trabajar porque como madre soltera debía estar al lado de su hijo todo el tiempo.

Kaleb no sabía cuánto costaba una lápida, pero quería ayudar. Según contó Lasondra Singleton, madre de KJ, el niño se acercó y le indicó que haría camisetas de KJ y las enviaría a los Youtubers que ambos seguían para que lo ayuden a pedir donaciones. Sin embargo, Kaleb sabía que tenía que trabajar para ayudar a que todos recuerden a su amigo.
Lo primero que hizo fue recorrer su barrio y recolectar botellas para reciclaje. Al enterarse el por qué de su accionar, muchos vecinos lo ayudaron e incluso le ofrecieron pagarle por barrer las hojas que caían de los árboles. Luego de un tiempo, Kaleb pudo reunir 250 dólares, pero aún estaba lejos de los U$2900 que necesitaba. Junto a su madre decidieron pedir ayuda en PayPal y en cuestión de días lograron ir a la casa de Singleton con flores, un pastel de manzana y el dinero necesario.

Gracias a la difusión de los medios, el dinero no solo alcanzó para la lápida sino que también ayudará a la madre de KJ, quien tiene cinco hijos que alimentar. En una entrevista telefónica el 9 de diciembre, Singleton dijo que no estaba segura de qué quería que dijera la lápida de su hijo, pero cuando fue a elegir una, la madre dejó que el fiel amigo de KJ sea quien decida cual sería el mensaje que quedaría grabado. Kaleb no lo dudó y escribió: “KJ Gross, Amado hermano, hijo y amigo“.

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